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El descontento y las críticas acechan al Comité pro Santa Cruz. Las voces apuntan que la institución cívica no ha sabido escuchar ni aprovechar el momento que se le pide actuar frente a las demandas de la ciudadanía, a lo que la institución cívica responde que ve intencionalidad de desprestigio en esas posturas. Esto en el marco de las manifestaciones de grupos y plataformas ciudadanas que exigen la anulación de la sentencia constitucional que dio luz verde para una nueva reelección del presidente Evo Morales. 

El 28 de noviembre, el Tribunal Constitucional Plurinacional emitió la sentencia constitucional  que permite la repostulación del presidente y de inmediato miles de ciudadanos salieron a las calles a protestar contra ese fallo. Las redes sociales fueron claves para la convocatoria y muchos grupos y plataformas tomaron fuerza en esta movilización. Los jóvenes llegaron a cercar las instalaciones cívicas exigiendo acciones, entre ellas, que el Comité Cívico convoque un paro departamental. El presidente Fernando Cuéllar estaba de viaje. Al que le tocó sortear la presión fue al vicepresidente cívico, Luis Fernando Camacho.

El Comité Cívico, otrora cabeza de la institucionalidad cruceña, estaba siendo interpelado en las calles. Jóvenes y mujeres le llevaron flores, señalando que la entidad estaba muerta por no haber reaccionado frente al clamor de las calles.

Camacho dijo que fue un momento de tensión, pero señala que los jóvenes son los que siempre han salido a demostrar su valentía,  y en esta oportunidad vieron que se les está vulnerando el derecho del voto en el referéndum del  21 de febrero de 2016, cuando  ganó el No a la repostulación. “Con justa razón fueron al Comité a exigir medidas, porque el Comité tiene una historia y ha estado en  las grandes luchas del pueblo”, dijo, al explicar que esos momentos fueron hermosos porque se vio a la juventud movilizarse y exigir medidas en pro de la democracia y el Estado de derecho. 

La analista y periodista Maggy Talavera percibe que en el interior de la institución cívica cruceña hay “visiones y posiciones diferentes”, aunque aclara que es difícil conocer las discusiones internas; pero que los últimos hechos dejaron entrever esa situación, que, a su criterio, puede ser producto de  la brecha generacional en la gente que integra el Comité pro Santa Cruz.

Un apunte importante que hace son las dos formas de actuar del Comité en la ausencia y en el regreso del presidente cívico. Los representantes de los movimientos juveniles comparten esta postura, porque creen que cuando estuvo de viaje el presidente  la reacción fue más inmediata.

Al respecto, Camacho dijo que la lucha es única y que lo que se tuvo que hacer en el momento de tensión se hizo. “Vamos a seguir trabajando con los jóvenes, es el momento de unir y no de desunir”

Talavera cree que hay una gran dificultad de las directivas para leer lo que está pasando en las calles, lo que deja ver una forma de ejercer la representación y el poder con una visión muy conservadora, cerrada y hasta autoritaria. “Hay dificultad de escuchar las voces, peor si son críticas”, apuntó señalando que lamentablemente se ha podido notar en algunos dirigentes cívicos la misma actitud que asumen las autoridades políticas.

Plantea que esta crisis que moviliza ahora a las plataformas y organizaciones ciudadanas es una oportunidad para que la institución se renueve y se ponga a tono con la Santa Cruz del siglo XXI. 

El ex presidente cívico Carlos Dabdoub apunta a que la entidad cívica “debe entender que la ‘primavera a la boliviana’, liderada por la juventud y sobre todo por mujeres, demanda reacciones a todo el establishment político o de la sociedad civil, que mantiene un statu quo, sosteniendo un inmovilismo conservador y anacrónico que no tiene sentido de ser. Santa Cruz se desarrolló sobre la base de sus instituciones forjadas hace más de 60 años. Su modo de conformación y de actuar continúa casi igual, pero ya no funcionan en este milenio, pues la sociedad contemporánea busca en todos sus ámbitos organizaciones transparentes, ágiles, que den respuestas inmediatas, y con rotación de sus líderes en los puestos de mando”.

Por otro lado, cree que el Comité pro Santa Cruz ha sabido escuchar entendiendo su realidad y viendo que las demandas corresponden a los objetivos, que siempre defendió el comiteísmo, como son la democracia, la libertad, por ser razones de su existencia.

Destaca que ha acogido el reclamo de las diferentes plataformas porque vio que este movimiento ciudadano, integrado por jóvenes, ha sido como un viento fresco que necesitaba el movimiento cívico para posicionarse mejor en el ámbito nacional.

El ex presidente cívico resalta que en el interior de la institución cívica están representados todos los sectores de la sociedad, por lo tanto es lógico que surja el debate. “Lo que nadie puede negar es que en varios de dichos sectores hoy tienen más en cuenta los intereses económicos. En el pasado había menor número de actores y la competencia era menor”.

Le piden renovación

Federico Morón, es un ciudadano crítico que cree que los jóvenes se han quedado huérfanos porque no encontraron ni la creatividad ni la decisión de querer hacer las cosas bien por parte del Comité pro Santa Cruz y de las otras instituciones. “No ha sido la idea de matar al Comité, sino hacer que se respete y se ponga a la altura de su valor histórico, al lado del pueblo y no de otros intereses”, destacó.

Sobre el tema, Talavera apunta que el Comité es una institución que forma parte de la historia cruceña y está en el imaginario de la población, incluso en las nuevas generaciones que han acudido a  pedirle que tome decisiones.  

Morón percibe que los líderes  han dado una muestra de la poca capacidad de renovarse y de estar a la altura de la realidad actual, porque no han respondido con contundencia a la lucha ciudadana.

María Belén Mendívil, de Resistencia Femenina, cuestiona que la entidad cívica no muestra voluntad ni creatividad para exigir que se respete la Constitución Política del Estado. “Por ambiciones de poder y por figuretear hay grupos juveniles que somos excluidos, siendo que los jóvenes no estamos en contra del Comité, sino de un sistema corrupto; nos molesta la manera en que se manejan las cosas”.   

También asegura que las instituciones siempre quedan y las personas pasan, por eso no pierde la esperanza de que el Comité sea el que acoja, como lo ha hecho en momentos históricos, las peticiones que tienen los jóvenes que  ahora piden respeto a la Constitución y a un Estado democrático pleno.

Según Mendívil, persiguen empoderar al ciudadano y dejar de seguir a un caudillo. 

Sienten que pone freno

Héctor Montero, de la plataforma Me Comprometo con Bolivia, cuestiona el actuar de los líderes cívicos, porque, a su criterio, han actuado  para desinflar y enfriar las movilizaciones juveniles. 

Está convencido de que se tuvo que arrancar bajo presión la convocatoria a la marcha del pasado viernes 15 y el paro cívico que también está planteado para el 21 de febrero del próximo año. Sobre este punto, duda de los resultados que pueda tener, porque cree que ese tipo de acción era conveniente cuando estaba viva la efervescencia de la gente.

De la agrupación Mujeres por Bolivia, Mirna Yucra asegura que el Comité se ha visto obligado a escuchar a los grupos de jóvenes y mujeres, por la presión que se hizo en las puertas de la institución y por las redes sociales. En otras regiones del país esta organización también exigió la actuación cívica.  

Peggy Zapata, de la comisión de comunicación de Kuña Mbarete, afirmó: “Le falta escuchar a una población como nosotras, que no nos sentimos representadas por ningún partido político ni tampoco por ninguna institución. Estamos hablando de una cantidad importante que no se sienten representados por ellos (el Comité), ¿por qué será?, es trascendental que lo tomen en cuenta y lo transformen en algo positivo, porque la inclusión es la base de la democracia y de la libertad”, enfatizó.

Ismael Medrano, como ejecutivo de la FUL, convoca a la unidad “porque el enemigo no es el Comité ni ninguna institución de Santa Cruz, sino aquellos que no respetan el voto y la decisión del soberano”.