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El entusiasmo lo tiene a flor de piel y aún sigue sorprendido por la cantidad de fanáticos que asistió al Tahuichi para ver el ascenso, unos 20.000. Su amado Destroyers está al fin en el seno liguero tras 10 años de intentos fallidos, de los cuales en los últimos siete años Pedro Rivero Jordán comandó el barco. El titular destroyano, que reasumió la presidencia tras una corta licencia, cumplió un sueño, pero ahora va por otro, que es consolidar al club ‘cuchuqui’ en el profesionalismo. En esta nueva etapa, está convencido de que Destroyers será protagonista, como lo fue en las últimas temporadas en los torneos de la Asociación Cruceña de Fútbol y en la Copa Simón Bolívar.

‘Choco’ Rivero apuesta por formar un equipo competitivo sin salirse de su presupuesto y por jugar de local en su estadio ubicado en el distrito municipal 9. También espera que el Centro de Alto Rendimiento se haga realidad. Para blindar esos bienes, además de su sede, nació también la Fundación Destroyers.

Sueño cumplido...

El retorno a la Liga era una asignatura pendiente, era un sueño largamente acariciado, que finalmente se ha cristalizado y de la mejor manera, no solo por el resultado conseguido frente a un durísimo rival en un partido muy apretado en el que nos acompañó la dosis de fortuna que se requiere en este tipo de definiciones, sino por la extraordinaria respuesta del público. Ni haciendo el cálculo más optimista esperábamos llevar 20.000 espectadores al Tahuichi.

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¿Cuánta gente esperaban?

Habíamos calculado unos 10.000 espectadores y asistió el doble al Tahuichi. Esa asistencia no solo tuvo que ver con la trascendencia del partido, el ascenso fue el despertar del sentimiento destroyano. Ustedes habrán visto familias entre la hinchada, porque Destroyers en esencia es un club familiar, y de gente de nuevas generaciones, pues había muchos adolescentes y niños con la camiseta de Destroyers disfrutando y gritando esta clasificación. Esa es una muy buena señal, el sentir la efervescencia. El despertar de esa pasión tribunera por Destroyers en esta coyuntura tan especial ha sido de lo más llamativo, obviamente con la consecución del ascenso.

¿El retorno al seno liguero se da en el momento justo?

Era una de las prioridades, pero nunca perdimos la cabeza por ello porque en paralelo había que avanzar en el fortalecimiento institucional en todo sentido, que es a lo que apostábamos, y vamos a seguir avanzando. El objetivo es que el club pueda tener autosostenibilidad. Entonces en ese campo falta muchísimo, a pesar de que en algo se avanzó, pero queda bastante trabajo por hacer. Yo escuchaba no hace mucho tiempo al presidente de Lanús, en su división básquet, pero ligado a la parte futbolística, un proceso muy interesante. El club granate llegó hasta la Primera C en el fútbol argentino,  desde ese nivel encaró un proceso que le llevó 30 años, tiempo en el que se construyó institucionalidad y se trabajó con énfasis en la promoción de sus canteras. Y ahí está Lanús, de los llamados chicos, con un prestigio y solidez institucional poseedor de un estadio, que tiene la mejor cancha del fútbol argentino, y está en el plano internacional reconocido como un club sólido. Y eso me hizo pensar, guardando las distancias, que nosotros estamos en el camino cierto. En el fútbol hace falta fortaleza institucional, no solamente contar con el mejor equipo.

¿Qué tiene Destroyers para decir estamos listos para la Liga?

Quisiéramos estar en mejores condiciones que las actuales, pero tampoco voy a decir que con lo que tenemos nos va a alcanzar. La aspiración en la Liga es mantener el protagonismo que ha tenido Destroyers en estas últimas temporadas, sabemos que las exigencias son distintas y que hay otro nivel de competencia. Lo hemos sentido ante Petrolero, que nos superó en varios pasajes y nos pudo haber pasado factura. Tenemos sí en lo futbolístico una buena estructura, queremos seguir la apuesta con la promoción de los nuevos talentos, que Destroyers en sus divisiones menores los tiene. Por supuesto que consideramos la necesidad de reforzar el equipo, que es urgente, pero eso es una tarea que le compete fundamentalmente al técnico. Y a lo que nosotros corresponde es ver la viabilidad económica. El hincha puede decir traigan a fulano y pongan a zutano,  o por qué no contratan. Hay que ver primero de dónde van a salir los recursos.

¿Ya están en plenas gestiones buscando recursos?

Hay gestiones encaminadas para potenciar económicamente al club, de manera tal que pueda estar cubriendo los requerimientos del cuerpo técnico. Y no solo eso, las exigencias del actual plantel, cuya estructura principal nos interesa conservar. Y todavía no hemos tenido tiempo para sentarnos a conversar con nuestros jugadores.

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¿Ya tienen un tope de presupuesto?

Se dice que vamos a tener el doble del actual, que estaba en los 17.000 dólares. Pero no sería prudente afirmar que vamos a doblar ese presupuesto, porque hay que sumar y restar, ojalá que hasta el 10 de enero tengamos una lectura muy precisa y una idea cabal de cuánto nos va a ingresar porque también están los derechos de TV, las recaudaciones, etc. Nosotros no nos vamos a salir del presupuesto porque no podemos gastar lo que no tenemos. Lo que nos favorece en la gestión es el posicionamiento que ha alcanzado en este tiempo el club. No porque yo sea el presidente, sería vanidoso decirlo así, sino porque se han dado las cosas y el club está bien visto. Es un club con una sencilla, pero buena historia. Es el decano del fútbol cruceño, es propositivo y de cambios para mejorar el fútbol. Es un club que proyecta, pues lo ha hecho con las grandes figuras del fútbol nacional. Ha sido el primer campeón del fútbol profesional cruceño en la década de los 60 del siglo pasado. Mucha gente se identifica o al menos tiene simpatía por Destroyers. El que vende gasolina o la caserita del mercado sabe lo que es Destroyers.

¿En este momento de alegría, se le viene a la mente alguna situación crítica vivida al frente de la institución?

Todo lo que tiene que ver con cubrir nuestras responsabilidades económicas ha sido una tarea difícil. Hemos tenido un respaldo importante de nuestros patrocinadores, pero los gastos administrativos y del plantel y cuerpo técnico se insumen el 80 por ciento de nuestro presupuesto. El cumplir religiosamente nuestro compromiso ha sido algo duro, pero es parte de nuestras responsabilidades. Creo que lo más difícil lo hemos tenido en la parte futbolística, cuando nos ha tocado definir en instancias decisivas de campeonato y hemos sentido que nos han metido la mano al bolsillo. Hablo de arbitrajes cuestionados, que nos han perjudicado. Eso nos ha provocado amarguras y nos ha dejado un mal sabor de boca porque nosotros actuamos de buena fe.

¿Estos temas le hicieron pensar en tirar la toalla?

La verdad que haberlo hecho por esos motivos tan ingratos era como darle cauce a la irregularidad, a lo sucio y a lo oscuro del fútbol. Por eso es que Destroyers en el seno de la Asociación Cruceña de Fútbol no solo fue crítico, sino propositivo para que estas cosas cambien. Tuvimos un rol activo cuando Marco Peredo realizó las denuncias de corrupción de algunos arbitrajes, de ciertos jueces en torneos a nivel nacional o de la propia ACF. Yo fui testigo de los testimonios que ofrecieron los acusados por Marco Peredo, como presidente de la Federación Boliviana de Fútbol. Destroyers exigió una investigación profunda y detenida a la ACF, pero no ocurrió nada de eso hasta hoy. Llegar a considerar una renuncia más ha tenido que ver con el agotamiento, con el desgaste. Siete años es mucho tiempo y como lo he dicho en reiteradas oportunidades, y lo ratificó en esta, no soy partidario de que las gestiones se prolonguen indefinidamente en el tiempo, porque no le hacen bien a la institucionalidad, siempre es bueno el recambio, y en mi caso por supuesto no pienso eternizarme en la presidencia del club. Pero eso sí, voy a estar al servicio de Destroyers, desde cualquier función, desde donde me toque.

¿Cuál es el objetivo que tiene en el seno liguero?

Se busca que Destroyers sea protagonista y no relleno, que no sea uno más de los que consiguieron el ascenso y que luego estuvieron de regreso al torneo de donde vinieron. Mantener el protagonismo y la consolidación institucional es una meta en un marco de cambio y de reestructuración del fútbol nacional. Destroyers va a ser propositivo en este sentido.

¿Se puede competir con equipos como Bolívar, The Strongest o Wilstermann?

El pretender equipararnos en estos momentos con clubes como los mencionados, que tienen un trayecto de muchos años en la Liga y tienen poder económico y han logrado importantes ingresos, sería irracional. Si X club de los llamados grandes tiene un presupuesto de un millón de dólares o más, Destroyers en su primer año liguero no puede estar económicamente a ese nivel, a no ser que aparezca un mecenas o encontremos una veta de oro en nuestra sede social para decir ahí nos vamos a ver las caras. No podemos igualar las economías, pues hay clubes que están por encima del resto, y es suicida pretender igualar, más bien hay que buscar la manera de que el fútbol genere mayores ingresos. Ojalá el Estado, ahora que hay un presidente muy futbolero, pueda generar políticas de fomento en beneficio del fútbol. Hay que ser muy cuidadoso en ese sentido. Destroyers se va a manejar en función de sus ingresos. Vamos a trabajar para mejorar esos ingresos para darle mejores condiciones a los jugadores y cristalizar sueños, como el Centro de Alto Rendimiento. Aprovecho para hacer notar que desde hace más de un año, el proyecto está en la Unidad de Proyectos Especiales del Estado. Estamos a la espera porque nosotros cumplimos con todos los requisitos. Entregamos en mayo de 2016 en manos del ministro de Deportes, don Tito Montaño, nuestro proyecto y hasta ahora estamos esperando que el presidente del Estado cumpla el compromiso de financiar el CAR.

¿Qué función tendrá la Fundación Destroyers?

La Fundación Destroyers, con personería jurídica ya reconocida, es un paso fundamental en lo que toca al fortalecimiento institucional. Sus objetivos esenciales de esa fundación serán proteger el patrimonio de Destroyers, pues, por ejemplo, esa sede que posee en el kilómetro 8 de la carretera al norte tiene un avalúo de más de dos millones de dólares, que es nuestro colchón, nuestro respaldo. Entonces con la fundación vamos a blindar ese y cualquier otro otro patrimonio. Si el día de mañana ejecutamos el CAR, la fundación también va a blindar y preservar de cualquier contingencia ese patrimonio. Y lo otro es que nos va a abrir posibilidades de gestión. Va a aumentar nuestra capacidad de gestión en beneficio de la institucionalidad por supuesto, y esas gestiones las vamos a poder orientar a escala  local, nacional e internacional. La fundación va a ser la ejecutora de los proyectos y va a atender los requerimientos de la parte futbolística. Va a tener un directorio integrado en parte por la actual directiva del club y con directores externos. Serán 10 o 15 directores y son los que van a delinear las políticas; contará con la división fútbol con su presidente, donde entrará el equipo de la primera división, las menores y la división femenina. En resumen, se va a hacer cargo de la administración de la marca Destroyers.

¿Hay otros proyectos?

Tenemos un proyecto de un albergue para menores, así como lo tienen otros clubes, y vamos a agilizar las gestiones para poder jugar de local algunos partidos de la Liga en el estadio del distrito 9, del cual falta formalizar la cesión de su administración. El escenario es para 10.000 personas,  y si se cierran las curvas, se puede aumentar la capacidad a 15.000 por lo menos. Tiene iluminación y está en una zona estratégica.

¿Esta apuesta de jugar en ese estadio es a corto plazo?

Claro. Están ahora ejecutando los trabajos de reacondicionamiento de la cancha, el cambio de aspersores y nueva grama. Falta poner la malla perimetral, las casetas para los suplentes y la mesa de control. Ese estadio será nuestro búnker, allí nos tenemos que hacer fuertes. Con ello se generará empatía en una zona de 130.000 habitantes y más de 70 unidades vecinales. Si el primer año conseguimos entre 500 y 1.000 socios será buenísimo.