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José debe atravesar 2.000 metros cargando en la espalda una bolsa enorme que pesa al menos 80 kilos. En el paquete lleva ropa y zapatos desde Bermejo (Tarija), hasta la localidad argentina de Aguas Blancas.
Hace el mismo recorrido hasta 10 veces al día cruzando el río Bermejo a pie, que le cubre el agua hasta encima de su cintura. Sufre por los 35 grados centígrados que hacen el viaje más complicado. Y es más difícil aún cuando gendarmes argentinos lo detienen para verificar qué es lo que lleva.

Por eso, prefiere sortear el control y pasa por caminos clandestinos en medio de plantaciones de caña de azúcar que llegan directo a una carretera.

A él y a varios del mismo gremio los denominan ‘bagayeros’, personas, la mayoría, de origen argentino que pasan contrabando desde Bermejo hacia Aguas Blancas.

Ahora en esta frontera, según los bagayeros, hay dos productos más para pasar: pasta base de cocaína y cocaína refinada.
Estos estupefacientes, según relataron, son escondidos en medio de las grandes bolsas y, de Argentina, un gran porcentaje de la droga se va hacia Europa.

Pocos se animan a transportar y algunos ni saben que llevan droga. El que se atreve lo hace por $us 500. “Hay quienes se animan, yo conozco. Se incrementó el paso de droga y eso perjudica nuestro trabajo”, relató José.

La narcovía a Argentina
Esta es una nueva vía de la droga que llega a Argentina, según describe un informe de la Policía de Perú y también admite el responsable de Defensa Social del Ministerio de Gobierno de Bolivia. Los narcos se infiltran entre los bagayeros y logran introducir la cocaína hasta el vecino país.

El recorrido no es fácil. Pasando la orilla del río está un primer control. Dos gendarmes argentinos revisan el cargamento, pero no lo hacen a todos los que cruzan. Uno de los efectivos, de apellido Pérez, se queja por las condiciones del trabajo.
“Este es un paso legal entre comillas y solo funciona para los bagayeros. Ellos pasan y luego vuelven de inmediato”, explicó el gendarme, que muestra un limitado espacio hecho con maderas y techo de hojas de plátano donde operan para hacer el control.

El otro gendarme, de apellido Garay, admitió que entre la carga hay droga. “Es difícil controlar a todos, pasan rápido y solo somos dos”, se queja.

Los bagayeros, que son unos 100, pasan el contrabando por 150 bolivianos. Son casi 20 minutos de recorrido en medio de piedras, agua y arena. Se soporta el calor y los mosquitos. Descargan la mercadería en la ruta 50 argentina en Aguas Blancas y lo suben a furgonetas o autos de data antigua. De ahí, la droga, a decir de los bagayeros, en medio del contrabando, va hasta una comunidad llamada Kolla, en pleno territorio argentino, donde se instalaron tinglados rústicos.

En ese lugar, la mercancía vuelve a ser cargada por otros bagayeros que caminan durante 15 minutos hasta volver a la carretera. Este recorrido se da para evitar el control de un puesto de gendarmes y de la Aduana argentina en medio de la vía hacia Orán.
El destino es Orán, ciudad argentina a una hora y media del municipio de Bermejo. Es un poblado tranquilo.

La Policía de Orán precisa que gran parte de la droga llega a la terminal de ese lugar en vehículos y de ahí sale rumbo a Buenos Aires, sorteando los escáneres canadienses que se instalaron recién en los puestos de control en la vía que lleva a la capital argentina.

Según datos de la Fiscalía de Orán, en diez años, se incautaron de 24.000 kilos de droga en trabajos coordinados con la Policía y autoridades judiciales bolivianas. Hace unos días, el juez federal de Orán, Raúl Reynoso, dijo que existen mafias peruanas, brasileñas, argentinas y paraguayas en el negocio de la cocaína. Este juez enfrenta ahora un proceso legal, ya que fue acusado de pedir sobornos.

En Bolivia conocen del tema
En Bolivia existe conocimiento pleno de esta narcovía. El viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, admitió que los bagayeros cruzan la frontera con droga y debido a esa situación se instaló un puesto antidroga en Bermejo.

“Estamos haciendo constantemente operativos en Bermejo. Por supuesto hay pasos que son ilegales, y por ahí los contrabandistas, los bagayeros, se dieron la tarea de hacer microtráfico (de droga), pero por eso se incrementó el control”, explicó el viceministro Cáceres a EL?DEBER.

Según un informe de la Dirección Antidroga (Dirandro) de Perú, parte de la droga que sale de ese país va vía terrestre hacia Bermejo. De ahí, se va a Argentina y luego hacia Europa. Esta frontera es considerada zona caliente por el clima y por los negocios ilícitos