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"Hola, estamos nominados a los Goya, ahora sí", fue el mensaje de WhatsApp que Mabel Lozano envió hoy a las 6:47 (11:47 hora española) para anunciar la gran noticia.

Una semana antes, la directora española del cortometraje documental Tribus de la Inquisición pedía cruzar los dedos para que el filme, basado en la crónica del periodista de EL DEBER Roberto Navia llegara hasta esta etapa, pues en ese momento estaba preseleccionado junto con otros nueve trabajos. 

Tribus de la Inquisición muestra las heridas que dejaron los linchamientos ocurridos en Ivirgarzama (Cochabamba) en junio de 2013 y que ahora está en lo más alto de la cúspide del cine español.

Lozano accedió a una entrevista con Escenas del Diario Mayor para relatar lo vivido en estas últimas horas luego del anuncio oficial del premio que se entregará el 3 de febrero  en el Palacio Municipal de Congresos.

¿Qué te atrapó de la historia para llevarla a la pantalla?

Lo que me atrajo fue Roberto Navia, una persona magnífica y comprometida. Es un hombre maravilloso, un boliviano que con valentía está planteando un tema muy duro y que en el fondo es una crítica al sistema, a la justicia boliviana. Lo que me atrapó fue su crónica y él. Yo siento mucha empatía por los seres humanos. Roberto es mi hermano.

Cuando leíste la crónica ¿qué te generó?

Soy madre y para mí fue muy fácil meterme en la piel de Isabel (madre de Roberto Antezana, uno de los fallecidos) y pensar: qué dolor, qué impotencia ver cómo queman vivos a tus hijos, escuchar sus gritos y no poder hacer nada. Esa impotencia de ver cómo sufren las personas que más quieres. Como ser humano, como madre y mujer me metí en la piel de Isabel y no podía soportar el dolor. De hecho, en el montaje de Tribus de la Inquisición me contaminó muchísimo y tenía clarísimo que no debía hacer pornografía de ese sufrimiento, sino ser fiel a la historia, que de por sí es tan brutal, tan salvaje. Tribus de la Inquisición es un alegato a los Derechos Humanos.

¿Qué percibiste en Ivirgarzama?

Quise entrevistar a uno de los verdugos, a personas que estén de acuerdo con los linchamientos, pero esto no fue posible porque nadie se prestó. Hay un código de silencio y nadie habla de este tema. Era muy difícil que alguien nos dijera que estaba de acuerdo con la justicia comunitaria que ha degenerado en los linchamientos.

La justicia comunitaria parte de unas premisas maravillosas, además que tiene tanta fuerza en Bolivia como la justicia ordinaria, pero el problema es en lo que se ha degenerado y esto hace que se normalice.

En esa plaza, donde quemaron vivos a esos chicos, habían miles viéndolos y nadie hacía nada, eso quiere decir que esos niños que ven a sus padres cómo queman, ajustician o entierran vivas a esas personas, probablemente reproducirán ese patrón. Insisto en que este documental es un alegato a los derechos humanos, un alegato a un juicio justo.

¿Qué se escucha ahora de Bolivia en España?

A raíz de esta nominación y que mucha gente la comenzará a ver, no se juzgará a un país, porque Bolivia es un país maravilloso, sino que se juzga a lo que se ha degenerado la justicia comunitaria, esa barbarie que no se puede consentir.

¿Qué les podrías decir a las familias de las víctimas del linchamiento?

He pensado hoy muchísimo en Isabel y en Melquiades (padre de Roberto Antezana). He pensado en la memoria de los hombres que han muerto impunemente.

He pensado en la valentía que tuvo toda esa familia al dar sus testimonios y compartir su dolor, porque viven allí. Esto es en memoria de Roberto que murió esa noche, para que no hayan más Robertos, para que esto no vuelva a ocurrir.

Isabel (izq.), madre de Roberto Antezana, no solo abrió la puerta de su hogar,
sino de su corazón

Esta es la segunda nominación de Lozano a los premios Goya, pero asegura que es la que más alegría le ha dado. Ella es una de los más de 1.300 integrantes de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y cree que con esto se dará a conocer la denuncia por los derechos humanos y el pedido de un juicio justo para los ciudadanos condenados.

Mabel Lozano y Roberto Navia en Ivirgarzama