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Henrik Jeppesen, que el 4 de abril próximo cumplirá 30 años, nació en Thisted, distrito del noroeste de Jutlandia, una pequeña ciudad de Dinamarca, donde vivió con sus padres, Niels y Anna-Marie y su hermana, Rikke, hasta sus 17 años. Hace casi 13 años que no vive en ningún lado. Su casa es algún rincón del mundo donde él quiera estar.

Días antes de celebrar sus 28 años, en abril de 2016, cuando llegó a Eritrea, en África, consiguió el objetivo que se trazó cuando tenía tan solo 17 años: visitar todos y cada uno de los 193 países del mundo.

Su sueño nunca fue viajar. Al contrario, le atemorizaba. Ni siquiera le gustaba ir a Copenhague con su familia porque para él la gente allá vivía muy de prisa y eso lo sacaba de la paz y del sosiego de su pueblo, al que estaba acostumbrado. 

De lo que sí disfrutaba al máximo era de recorrer el mundo a través del cine. Se pasaba horas de horas mirando películas de toda índole y de diferentes países, desde americanas, españolas, italianas, francesas y mexicanas, hasta chinas, coreanas y japonesas, lo que le despertó la curiosidad de conocer el planeta y experimentar por sí mismo la vida en esos lugares en vez de solo mirarlos en los filmes.

1. En Australia. Se hospedó en el Chateau Yering Hotel y disfrutó de los canguros.
2. En Libia. Con el Primer Ministro del Gobierno Occidental de Libia en Trípoli, Khalifa al-Ghwell. Después de una conferencia de prensa. 
3. La Habana. Dice que es una ciudad preciosa y llena de historia. Allí no pudo hacer autostop.
4. Tel Aviv. El estado judío tiene una cultura única, pero desafortunadamente la seguridad del aeropuerto es desagradable. Es el más estricto que ha experimentado.
5. Entrevista. Visitó el Estadio del Real Madrid, donde le hicieron una nota.

De Egipto a Eritrea
Fue así que un día, a pesar de tener temor a los aviones y a lo inexplorado, este joven rubio, de mirada azul intensa y sonrisa franca,  se armó de valor y con permiso de sus padres, porque todavía era menor de edad, se fue solo a Egipto y luego al sureste asiático. Le gustó tanto, que se propuso como meta recorrer 50 países. Volvió a Dinamarca, vendió todo lo que tenía y con sus ahorros inició su travesía.

El temor que tenía a lo desconocido se fue disipando mientras más viajes hacía. Al cumplir su objetivo, el próximo paso fue visitar otras 50 naciones más, pensando primero en no ir a aquellas que eran consideradas peligrosas. Cuando llegó al país número 100, se planteó recorrer  todos y cada uno de los terruños del orbe. Y así, en 10 años, pasó más de 2.500 días de su vida en diferentes rincones del mundo.

Ahora tiene planificado recorrer los 134 territorios identificados como estados no reconocidos, de los cuales, en tres años, ya visitó 101. Una vez cumpla esa misión, proyecta retornar a algunos de los países que más le han gustado e ir a las ciudades que aún no conoció.
Desde hace una semana se encuentra en Fur Island, una pequeña isla danesa en Limfjord, en el extremo norte de la península de Salling, que tiene menos de mil habitantes, a la que Henrik describe como un lugar supertranquilo, hermoso y, sobre todo, muy seguro, donde se respira un aire de paz, por lo que decidió volver por segunda vez.

¿Cuál es el mejor lugar para vivir? Le consultamos. Sin pensarlo dos veces responde Dinamarca, definitivamente, pero también  dice que cualquiera de las naciones vecinas son buenas opciones.

“Muchos países me gustan, por diferentes motivos. Por ejemplo Italia y Francia, por su comida; Sudáfrica, por la diversidad de cosas que hacer; Nueva Zelanda, por sus paisajes; y Escandinavia, por su alta calidad de vida; mientras que Irán probablemente tenga la gente más amable del mundo y Ruanda fue el que más me sorprendió. Tenía muy pocas expectativas, es un país muy bien organizado y donde es posible pagar $us 5 por un boleto de autobús en todo el territorio. Es una de las mejores cosas que pudieron hacer”, detalla Jeppesen.

La mayoría de las experiencias han sido buenas, pero ha sufrido intoxicación alimentaria varias veces, por las comidas del lugar. La peor fue en las Islas Andaman (India), que le tocó sufrir problemas estomacales durante unos seis meses después de su visita. Por ello a veces prefiere solo comer frutas o incluso abstenerse de comidas para evitar infecciones. “Fue muy difícil tener estos problemas en el camino y puedo decir que lo que más me aterroriza de mis viajes es la intoxicación alimentaria”, expresa.

6. Guinea Ecuatorial. En la playa de la isla de Annobón. Afirma que allá vivió experiencias muy interesantes.
7. Una selfie. Estuvo en Thulhagiri Island Resort, un complejo de cuatro estrellas, en las Maldivas, para viajeros con un presupuesto ajustado.

Haciendo sacrificios
El no quedarse quieto en un solo lugar le significó pasar mucho tiempo alejado de su familia y también sacrificar sus estudios, aunque la escuela nunca le gustó. Como al terminar el colegio ya sabía que lo suyo era viajar, la universidad no fue, ni ahora tampoco lo es, una prioridad. De presentarse la oportunidad, Henrik dice que tendrá que esperar a que gane suficiente dinero en su sitio web y quiera tomarse unas largas y merecidas vacaciones, mientras tanto continuará con su periplo.

Lo peor de viajar así es que casi siempre está solo y no tiene oportunidad de compartir tiempo con su familia ni amigos más cercanos, pero está seguro de que su sacrificio bien vale la pena.  

“No me arrepiento de nada, porque las experiencias que he vivido son más valiosas que cualquier cosa. Por eso elegí viajar antes que estudiar como modo de vida, porque para mí no es una opción pasar horas de horas sentado en una oficina. Es el mejor trabajo que puede existir. No hay ataduras a nada ni a nadie, sino más bien la plena libertad de decidir dónde, cuándo y qué hacer”, argumenta.

Mucha gente, cuando tiene vacaciones, viaja. Para Henrik su descanso es volver a casa de sus padres o quedarse en el mismo lugar en un buen hotel durante un mes sin moverse a ningún lado ni ocuparse más de lo necesario en sus redes sociales. 

En su criterio, es un gran estilo de vida viajar a tiempo completo, ya que no cuenta con una ubicación independiente. “No tener que permanecer en el mismo lugar siempre, te da un tipo de libertad única. Es una forma muy interesante de vivir. No es posible para todos y es algo que no a todos les gustaría, pero si tienes la oportunidad de hacer tu trabajo en línea, vale la pena intentarlo”, sugiere.

Algunos medios afirman que es la persona más joven en recorrer el mundo entero. No obstante, Jeppesen dice que lamentablemente no es el más joven. El Guinnes Record lo tiene una mujer que visitó todos los países del mundo en solo 18 meses. “Solo para comparar, yo he recorrido 294 lugares, entre países y territorios en más de 2.500 días de viaje. Lo mejor es tomarse el tiempo para conocer y disfrutar de todos esos lugares, en vez de solo llegar y seguir de largo”, indica.

Viajar para ganar
Desde el 2012, año en que visitó Bolivia y estuvo unos días en La Paz y Santa Cruz, Henrik decidió que usaría sus viajes como una forma de ganarse la vida. Y eso hace, gracias a los acuerdos comerciales con empresas, hoteles y líneas aéreas que le brindan hospedaje y pasajes gratis y que le pagan por promocionarlas y hablar de ellas en el blog que creó hace poco más de ocho años y a sus seguidores de sus cuentas de Instagram, de Facebook o de Twitter.

Primero él solventaba sus viajes con sus ahorros. Como una forma de gastar lo menos posible, tuvo que dormir hasta en los asientos de los aeropuertos. Hizo autostop en más de 1.000 vehículos, para trasladarse de un lugar a otro y comprar su comida ‘low cost’ en los supermercados, antes de comer en restaurantes.

Llegó a viajar durante varios meses sin equipaje y sin más ropa que un par de camisas, pantalones y calzoncillos. Lo único que nunca le puede faltar es su iPhone y el cargador, el pasaporte, su tarjeta de crédito, audífonos y un par de calzoncillos.

Cuando su blog y sus redes sociales aumentaron su tráfico de visitas, fue más fácil conseguir pasajes y alojamiento gratis, y no en cualquier lugar, sino en hoteles de cinco estrellas, aunque como a Jeppesen le apasiona la aventura, no ha dejado de hacer viajes de manera simplista,
quedándose con la gente local, haciendo dedo y recorriendo calles a pie.

“Me he alojado en unos 1.200 hostales y hoteles, con y sin estrellas, pero disfruto más de quedarme a compartir en las casas de los habitantes del lugar que visito. Es más personal y una experiencia más interesante, aunque sacrifico la privacidad y el tiempo que utilizo para trabajar”, explica.

En total, Henrik afirma que ha viajado más de 2.500 días y calcula que sus gastos no superan los $us 50.000 en toda la travesía, lo que daría un promedio de unos 20 dólares diarios. Algunos días no necesitaba gastar ni un centavo porque se quedaba en casa de alguna persona que le brindaba alojamiento, mientras que en otros debía invertir más de $us 100 en una visa.

Además de los ingresos recibidos por las promociones en su blog y sus redes sociales, Henrik gana dinero por las conferencias que ofrece en diferentes universidades hablando sobre sus experiencias mientras le daba la vuelta a todo el mundo. 

1. En Bermuda. En 2014 estuvo en Bermuda. Estaba en su lista de deseos ir a las islas del Caribe. “Estaba en Nueva York y me quedaba lejos. Lo más cerca fue ir a esas bellas playas de clase mundial”, recuerda.
2. En Sudán. Corinthia Hotel Khartoum, un hotel de lujo en ese país. Todos los países del mundo, dice, por más pobres que sean, tienen hoteles de lujo.
3. En Bangui. En la capital de la República Centroafricana, Henrik tuvo una de sus experiencias más aterradoras, porque es uno de los países más peligrosos e inseguros del mundo.
4. La muralla china. Estuvo allí en 2009. Afirma que se puede visitar fácilmente La Gran Muralla en uno de los muchos tours diarios desde Beijing.
5. En sus viajes a conocido a mucha gente, afirma que las personas de Irak, son las más amables del mundo.

6. Guinea Ecuatorial. En la playa de la isla de Annobón. Afirma que allá vivió experiencias muy interesantes.

Un motor de búsqueda
Otra forma de ganar dinero es dando asesoría a través de su motor de búsqueda en su sitio web www.henriktravel.com y en su blog a otros viajeros que quieren visitar aquellos países que no son muy turísticos o que son considerados peligrosos y complicados para entrar, como Siria, Libia, República Centroafricana, Afganistán, Yemen e Irak debido a su situación actual, o a Arabia Saudita, donde no hay visa de turista como tal y a Guinea Ecuatorial, un fantástico destino de viaje, pero donde es una pesadilla obtener la autorización para ingresar.

“En Guinea Ecuatorial me las arreglé para conseguir que el Hotel Radisson Blu sea el anfitrión de mi estadía. La verdad es que tuve una gran experiencia en uno de los países más difíciles de visitar. También perdí mucho tiempo en las embajadas de Pretoria (Sudáfrica) y Libreville (Gabón) antes de que finalmente me dieran la visa en Lagos (Nigeria) al explicar mi proyecto en detalle”, rememora.

De Bolivia recuerda que es un país increíble y con su gente cálida y amigable. Lo que nunca olvidará es la altura de La Paz porque le sentó muy mal, no tanto como en el Tibet y Cusco. “Fue difícil caminar por la ciudad, pero también una experiencia única”, evoca.

El mundo a bajo costo

Las claves de Henrik para viajar por un promedio de $us 20 diarios son varias. Lo primero es estar pendiente de las ofertas de las aerolíneas. Por ejemplo, afirma que de Malasia a Australia el pasaje le costó $us 50 y en los vuelos internos apenas gastó $us 3. De Dinamarca a África apenas pagó $us 7,3; mientras que a Italia y a Marruecos viajó por $us 4.

Hacer autostop es otra de las claves para dar vuelta al mundo a bajo costo. Cuenta que cientos de veces hizo dedo para ir de un  país a otro, y que gracias a Dios solo tuvo una mala experiencia cuando un señor se puso a beber una botella de Vodka en pleno camino. Como su opción era bajarse en medio de la nada o seguir con el conductor ebrio, no le quedó más que viajar orando, ya que es un fiel creyente luterano. 

Otro de sus consejos es quedarse en hostales a bajo costo, pero mejor si es con gente del lugar dispuesta a ceder una cama o un sofá gratis. “Visitando todos los países, debo haber gastado en alojamiento unos $us 200, nada más”, asegura, mientras señala que alojarse mediante ‘couchsurfing’, que significa ‘surfeando un sofá’, es lo ideal. Esta red de viajeros totalmente gratuita, dado que el espíritu es ayudar al turista y facilitarle un lugar donde pasar la noche.

Periodista, actor o ciclista...
De niño Henrik tuvo muchos sueños, pero jamás se le pasó por la mente en que viajaría por todo el mundo. Soñaba con ser periodista, actor o ciclista profesional y hasta futbolista, aunque si bien le gusta, era consciente que no tenía las condiciones para ser un buen jugador profesional.

Nunca fue un chico rebelde ni tampoco le gustaba beber alcohol, como a muchos jóvenes en su país. Eso sí, no le atraía la escuela y en su adolescencia prefería pasar tiempo mirando películas extranjeras de las que aprendió mucho sobre la cultura de los diferentes países. “Hice algo completamente diferente con mi vida a la de cualquier otra persona en mi familia. No vale la pena coleccionar objetos, sí experiencias”, señala.

¿Padres viajeros? Para nada. Realizaron pocos viajes fuera de Dinamarca. Sin embargo, ellos lo apoyaron en todo, aunque no les gustó que explorara países como Siria o Afganistán. Más del 95% del tiempo viajó solo porque es difícil para sus amigos y familiares tomarse un largo descanso. En su tiempo libre Henrik disfruta de compartir una buena comida con su familia y amigos, mirar películas, ver a su equipo de fútbol, escuchar música y practicar su cristianismo.

¿El matrimonio? Tendrá que esperar, subraya, porque ni siquiera tiene novia. “Mi sueño es encontrar una chica que se una a mí en este estilo de vida de ser un nómada con un lugar independiente y viajero de tiempo completo, pero, ¿dónde encontrarla?”, se pregunta. Solo Dios sabe, concluye.

8. Sudáfrica. Es uno de sus países favoritos. Una de las hermosas vivencias que tuvo en ese lugar fue realizar un Safari. En la foto con las gacelas al frente.

9. En Sierra Leona.  Viajó de Sierra Leona a Conakry, Guinea, por tierra en 2013. Allí vivió una aventura salvaje, cuenta. En la gráfica se muestra en la frontera. Aunque fue uno de los países asolados por la epidemia de ébola, de 2014 a 2016, el joven viajero no tuvo temor de poner los pies allí.