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Una catástrofe aérea enluta y conmociona a Alemania, España, Francia y Turquía luego de que un avión Airbus de la compañía Germanwings que cubría la ruta Barcelona-Düsseldorf se estrelló en los Alpes franceses causando la muerte de los 150 ocupantes entre pasajeros y tripulantes.

El presidente de la compañía Germanwings, Thomas Winkelmann, informó en rueda de prensa en Colonia de que el avión, un A-320 (AIPX), perdió el contacto con la torre de control francesa a las 10:53, cuando se encontraba a una altura de solo 6.000 pies (1.800 metros).

El avión siniestrado tenía, al menos, 23 años de antigüedad, había sido adquirido por Lufthansa y fue traspasado a la línea de bajo costo, Germanwings, filial de la misma línea alemana, en enero de 2014.
Winkelmann hizo hincapié en que los aviones A-320 son seguros y en que el capitán y el otro piloto, ambos formados en Lufthansa, tenían experiencia suficiente.

El avión había alcanzado una altura de 38.000 pies (11.500) a las 10.45 GMT y después comenzó a descender. El aparato no envió una señal de alerta antes de estrellarse, confirmó a EFE un portavoz de la Dirección General de la Aviación Civil francesa.

"Fue el controlador aéreo el que lanzó la alerta porque había perdido contacto con el avión, sobre las 10.30 hora local", agregó la fuente, que destacó que nada indica que las condiciones meteorológicas fueran malas en el momento del accidente.

"Estaba en el espacio aéreo superior y normalmente las condiciones son buenas", concretó el directivo.

El vuelo 4U9525 de Germanwings, filial de Lufthansa, había salido de Barcelona a las 9:49 hora local con destino a Düsseldorf, en Alemania. En él viajaban 144 pasajeros (dos de ellos, bebés) y seis miembros de la tripulación, entre ellos un capitán con diez años de experiencia en Germanwings y su empresa matriz, Lufthansa.

Según Winkelmann, 67 de los ocupantes del aparato eran alemanes, aunque precisó que esa cifra podía variar y que no se daría más información sobre víctimas hasta que la conocieran sus familiares.

Por su parte, el Gobierno de España indicó que en la lista de pasajeros había 45 con apellidos españoles, mientras que se confirmó una víctima belga y hay también un número indeterminado de turcos, según las autoridades francesas.

Dieciséis de los pasajeros eran alumnos y dos profesores alemanes que regresaban a su país tras haber participado en un intercambio escolar de una semana en un instituto de Llinars del Vallès (Barcelona).

En esta localidad española reina la consternación, según comentó a Efe el concejal de Hacienda e Interior del Ayuntamiento de dicha localidad, Josep Aixandri.

También en Haltern, de la que procedían los 16 adolescentes alemanes, cuyo alcalde, Bodo Klimpel, aseguró que la ciudad vive el "día más negro de su historia".

La compañía anunció que ha abierto una investigación del accidente, tras el cual canceló el vuelo Madrid-Düsseldorf programado para ayer, aduciendo "razones operativas".

Horas después de la catástrofe, helicópteros que sobrevolaron la zona localizaron restos del fuselaje y "algunos cuerpos" de las víctimas, según el secretario de Estado francés de Transportes, Alain Vidalies.

Los equipos de rescate enviados tendrán que alcanzar una zona "inaccesible por carretera" cerca del municipio de Prads-Haute-Bléone, en el departamento de Alpes de Haute Provence.

El monitor de esquí y guía de montaña Mathieu Subé, vecino de la localidad de Barcelonette, dijo a EFE que el acceso a la zona resulta "muy difícil"