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Hoy son abuelos y pasan desapercibidos en el mundo del básquetbol cruceño, sin embargo, hace cinco décadas eran los deportistas del momento, los que provocaban que los canchas de básquet se llenen de público, que los fines de semana sean esperados y que las noches cruceñas, en algunos casos, se tornen placenteras.

La selección cruceña de básquet de 1968 marcó un hito en el deporte de la canasta de Bolivia. Un 19 de octubre, como hoy, este representativo tocó el cielo con las manos tras el histórico triunfo que logró sobre La Paz por 46 a 35. Fue, sin duda, un hecho trascendente porque los locales destronaron a un equipo rival, que en el país derrochaba contundencia.

Apellidos ilustres

En ese equipo todos eran figuras, ya que el técnico paraguayo Restituto Gómez, cedido por el equipo femenino de Blooming, debió elegir lógicamente entre los mejores de los equipos que participaban el torneo local.

Fue así que se armó esta gran selección. Todos apellidos ilustres: Jorge Patiño, Denar Nürnberg, Lorgio Pedraza, José Canudas, Alberto Aburdene, Juvenal Molina (+), José Pedro Antelo, Ismael Quezada, Julio Antelo, Renán Aguayo, Osvaldo Martorelli (+), Pablo Zeballos y Julio Antelo.

Los convocados procedían de clubes como Claret, Universidad, La Salle, Estudiantes y Aviación para mencionar a los más populares de la época. Cuenta el profesor Delfo Limpias, periodista deportivo que tuvo la oportunidad de hacer cobertura de este suceso deportivo, que en ese partido la camiseta del seleccionado cruceño fue de color amarillo, no así verde y blanco que hoy llevan nuestros representativos.

La gran final se disputó en lo que hoy es el coliseo Gilberto Pareja de la calle Ingavi, pero en esos años no tenía techo ya que solo contaba con un par de filas de graderías. “Ese día la gente hizo ‘cola’ desde temprano para ingresar al coliseo. Muchos quedaron fuera porque el espacio era pequeño”, dijo Limpias, quien junto a Bernardo Silva y Félix Chimba fueron los relatores de grandes hazañas deportivas, incluidas las del básquet, que en ese entonces era el deporte preferido por la sociedad cruceña porque era el entretenimiento que integraba a la familia.

El partido

Santa Cruz encaró este encuentro, tras jugar partidos intensos y con la necesidad de ganar o ganar a La Paz, ya que una derrota pudo originar que los paceños o cochabambinos fueran los campeones.

Al campeonato asistieron las selecciones de Tupiza, Huanuni, Oruro, La Paz, Cochabamba y el anfitrión, Santa Cruz.

La crónica de un diario local, que hizo la cobertura de esa singular final, informa que Santa Cruz en los primeros minutos tuvo serias dificultades para controlar a su rival. En el segundo tiempo sacó a relucir su calidad, lo cual hizo posible que tras el pitazo final se desatara la celebración.