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Meghan Markle y el príncipe Harry, la pareja más mediática de la familia real británica, tendrán un bebé en marzo o junio de 2019. Aunque su padre es heredero al trono, no podrá ser considerado príncipe o princesa por una antigua ley establecida por Jorge V en 1917.

El primogénito de los duques de Sussex solo alcanzará el título nobiliario sí su bisabuela, la reina Isabel II, firma las cartas patentes con las que le puede conceder este título al hijo de Harry y Meghan.

No sería la primera vez que la reina realice esta gestión. Los hijos del príncipe William, hermano de Harry, y Kate Middleton fueron nombrados miembros de realeza y herederos al trono bajo este proceso.

Tras la boda de Meghan Markle y el príncipe Harry, la familia real británica se posicionó nuevamente en los ojos del mundo y se espera que la reina le conceda el título de príncipe o princesa al hijo del duque de Sussex, quien sería séptimo en la línea de sucesión al trono.

Los títulos de príncipes fueron reducidos por el rey Jorge V (1865-1936) para el círculo más cerrado de la familia real, los primeros de la línea sucesoria, por lo que, sin la firma de esas cartas patentes por parte de la monarca, no pueden ser concedidos.

No obstante, los hijos que tengan Harry y Meghan serán tratados como "lady" o "lord" y el apellido Mountbatten-Windsor.

El mismo príncipe Harry llegó a revelar una vez que quería salir de la familia real y renunciar a su título nobiliario, pero al final calculó que era mejor permanecer en ella para llevar a cabo desde su posición una tarea útil para la sociedad. 

Los medios y las redes sociales ya han empezado a conjeturar sobre los posibles nombres del bebé, como el de Diana si es niña, en honor a la madre del príncipe Enrique, Diana de Gales, o de Alejandro, en el caso de que sea varón.