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Su nombre de pila es David Condori Apaza, pero desea convertirse en mujer; de lograrlo, se llamará Dayana Nicol Altamirano Del Castillo. El rechazo que sufrió en su entorno familiar porque no aceptaban su forma de ser lo obligó a abandonar su natal Coripata, en La Paz. Radica en Santa Cruz desde hace 21 años y desde hace uno que inició el tratamiento para cambiar de sexo.

_¿Cuándo descubrió que quería ser mujer?

Cuando tenía entre 6 y 7 años descubrí que quería ser mujer. Recuerdo que mi madre me compraba carritos para que juegue, pero yo quería muñecas. Casi a mis ocho años, mi madre (Eleudora Apaza) y mis hermanos se dieron cuenta de que yo quería ser mujer y, a partir de ahí, me insultaban y me discriminaban porque no aceptaban mi realidad.

_¿Cómo reaccionó su madre cuando le confesó que quería ser mujer?,

En los bailes, le gusta lucir ‘impecable’ con su maquillaje

En los bailes, le gusta lucir ‘impecable’ con su maquillaje

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No aceptaba y me repetía que ella parió un hijo y eso me hacía llorar, pero en medio de mi llanto yo le repetía que quería ser mujer. Cuando alzaba las muñecas para jugar, ella o mis hermanos me la deshacían; me dolía que no me apoyen y no me acepten como soy.

Un día fuimos con mi hermano a cosechar coca y él me decía que yo era ‘maricón’ y si un día llegaba a ser mujer no me iba a tocar ni una cuchara de mi madre, pero yo no quería eso y respondí que todo lo que iba a tener en un futuro me lo iba a ganar con el sudor de mi frente. En ese entonce tenía 12 años y por el trabajo me pagaban Bs 80, y con esa plata me escapé a La Paz, porque mi mamá se buscó un marido y ese hombre me maltrataba por mi forma de ser.

De Coripata me subí a un camión y cuando llegue a La Paz busqué a mi tía. Ella me ayudó, sacó la autorización de Dirme y me vine a Santa Cruz; cuando llegué a la exterminal conocí a doña Bertha Coronel, le conté que me vine para trabajar y me llevó a Los Pozos, al restaurante Illimani. Ahí trabajé de lavaplatos, ganaba Bs 120 al mes durante tres años, pero un día pedí que me aumenten a Bs 150, pero mi jefe dijo que si no me convenía que buscara otro trabajo. Salí llorando y me vio otra señora, le conté y me recomendó en otro local y ahí la dueña me contrató con Bs 200 al mes.

Cuando volví a mi anterior trabajo a recoger mi ropa, que la tenía en una caja de cartón, mis exjefes se reían, pero dentro de mí decía: algún día te voy a hacer tragar tus palabras. Pasó un tiempo y doña Celia Baldivieso me propuso traspasarme el negocio, me prestó las sillas y mesas y así empecé, pero sin renunciar a mi sueño de convertirme en una mujer.

_¿Cómo se relacionó con los travestis, lesbianas y gays?
Me encerraba mucho porque tenía miedo que me agredan, pero un día un amigo me llevó a una fiesta y ahí empecé a salir del clóset y a vestirme de mujer. Retomé el contacto con mi madre después de seis años, fui a visitarla y le dije que no quería quedarme en Coripata a arañar la tierra y que siempre quise ser mujer. Me volví a Santa Cruz para seguir trabajando. Hice un poco de plata, me compré cinco lotes por el Plan Tres Mil, otro por la zona donde iba a ser la nueva terminal de buses, una casita en la zona de Los Pozos y como ya tengo mis recursos, inicié el tratamiento para cambiar de sexo y ser una mujer.

_¿Se prostituyó, cayó en el mundo de las drogas o sufrió violencia sexual?
Gracias a Dios no consumí drogas, pero cuando me enamoré de un muchacho me ofrecía. No sufrí violación, pero mi expareja me golpeaba, pero no lo denuncié por temor a que me discriminen. 

_Cuando sea una transexual, ¿formará su familia?
Hace un año empecé el tratamiento, cada mes gasto 650 bolivianos y después de terminar todo el proceso quiero adoptar una niña. Nunca renuncié a mi sueño de ser mujer y ahora estoy dando ese paso importante por eso tomo hormonas para que poco a poco mi cuerpo cambie, de hecho, ya me están creciendo las mamas. Estoy en tratamiento sicológico en LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), luego viene el siquiátrico y después la operación.

_¿Dónde se hará la cirugía del cambio de sexo?
La haré en España y para eso Yara V. T. me está asesorando, porque ella pasó por este proceso. Debo tener un presupuesto de 60.000 a 70.000 dólares para hacerme la cirugía en España. Cuando le expliqué a mi mamá lo que haré para ser mujer, entonces dijo que si ese es mi deseo, me apoya. Cada vez que me visto de cholita para bailar en las entradas folclóricas, que empiezan en enero hasta julio, me pide que me arregle bien para ser una cholita hermosa y eso me da gusto.

Tengo más de 40 polleras y cada una me cuesta Bs 4.000. Cuando retorne de España convertida en mujer, dejaré el restaurante para poner una licorería, pero trabajaré con cuidado para que nadie me falte el respeto