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Hay historias reales de la vida de personas que, aunque han sufrido, “nos inspiran a enfrentar la adversidad con determinación y apoyar con pasión importantes causas que impactan a nuestra comunidad, nuestra nación y el mundo”, así elogia Daniel Rithie, el rector de la universidad de Denver, EEUU, a Grant Willkins.

Willkins es un sobreviviente de polio que relata su historia en el libro “Dos gotas que cambiaron el mundo”, refiriéndose a la vacuna oral que se le da a cada niño para inmunizarlo contra la polio y salvarlo de parálisis.

Cumpliendo 90 años en 2017, escribió su libro con la editora Cindy Brovsky, esperando inspirar a sus lectores a levantarse a servir en algún club como Rotary, Kiwanis o Leones., porque según él, estos clubes han tenido grandes impactos en la vida de muchos en el mundo.

Cuando tenía 25 años, en 1951, el autor, que es padre de tres pequeños niños, tuvo polio bulbar que paralizó los músculos de su garganta. Mientras estuvo en el hospital observando a los pacientes, algunos paralizados y otros que se morían por esa enfermedad, pidió a Dios que se lo lleve si no se recuperaba completamente. “Mis oraciones fueron respondidas, la crisis pasó y tuve meses de terapia para habilitarme”, escribe en su libro y sigue: “Pero mientras agradecía a Dios por su misericordia hacia mí, mi mujer se enfermó, me había visitado en el hospital… tenía polio y dentro de 24 horas, fue paralizada desde el cuello hasta los pies”.

La esposa de Grant vivió por dos años en un pulmón o cilindro metálico que cubría su cuerpo y por 11 años, hasta final de su vida, en la cama con equipos que le ayudaban a respirar. En estos 13 años de tristeza y sufrimiento para Willkins, la permanente sonrisa en los labios de mamá fue la inspiración de la familia y los amigos; estando en la cama pudo criar a sus tres hijos con la ayuda de otros miembros de la familia.

Grant había conocido la participación de Rotary Internacional desde 1988 en La iniciativa de erradicación mundial de la poliomielitis, con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los centros para el control y la prevención de enfermedades de EEUU (CDC) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Así que como rotario comenzó a viajar por 47 años para apoyar la campaña y promover no solo la inmunización de los niños contra la polio, sino fomentar la causa de la paz mundial a través de otros proyectos e iniciativas en salud.

Hace 30 años, 350.000 niños quedaban paralíticos por la polio cada año. Hoy, gracias a la campaña mundial, los casos de poliomielitis han disminuido un 99,9% por vacunar a 2.500 millones de niños. Aunque los casos de polio están llegando a cero – solo en dos países, Pakistán y Afganistán, han encontrado menos de veinte casos- todavía es necesario llegar a cada niño con la vacuna contra la polio.

El 24 de octubre es el Día Mundial de Erradicación de Polio, establecido por el Rotary Internacional para conmemorar “el nacimiento de Jonas Salk, quien dirigió el primer equipo para desarrollar una vacuna contra la poliomielitis”. El uso de la vacuna de Salk y subsiguiente vacuna oral de dos gotas desarrollado por Albert Sabin dio lugar a la iniciativa global ya mencionada contra la polio.

La historia de Willkins, como fue su motivación principal en escribirla, podría ser una inspiración para quienes deseen servir en una causa universal como la erradicación de la polio, y solo con “dos gotas cambiar la vida del mundo”.