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“Es hora de que los Jedi se terminen”, dice Luke Skywalker, mientras se niega a unirse a la Resistencia, ante la casi súplica que le hace Rey, quien ha llegado hasta la isla donde habita el hombre que se convirtió en un mito para convencerlo de regresar. La sentencia del hijo de Darth Vader parece ser definitiva, pero detrás de esa frase hay mucho más. 

En Star Wars: Los últimos Jedi, la leyenda Skywalker renace en un épico relato que desvela los misterios más antiguos de la Fuerza, además de otras impactantes revelaciones del pasado. Esta octava entrega de la histórica saga creada por George Lucas, dirigida en esta ocasión por Rian Johnson, crece en intensidad y tensión con respecto a sus antecesoras y, sin duda, logrará  cubrir con creces las expectativas de los fanáticos, quienes sufrieron dos años de espera, mientras se distraían con el ‘spin-off’ titulado Rogue One. 

El relato se adentra en los orígenes de la Fuerza y ofrece algunas respuestas sobre el pasado más inmediato de Luke, así como la manera en que Kylo Ren se pasó al lado oscuro y los orígenes de Rey, necesitada por saber de sus padres.

El personaje, interpretado por la joven actriz británica Daisy Ridley, ocupa un mayor protagonismo en esta ocasión en la que demuestra que, sin ser una Jedi, tiene el suficiente valor, determinación y destreza para enfrentar al mal. 

Así se mueve la tenaz guerrera en un simbólico escenario, que también es propicio para plantear los enigmas sobre la profecía del elegido que traerá el balance a la galaxia.

El espíritu de Han Solo, de la primera trilogía y de las cosas que han hecho de Star Wars un producto entrañable para siempre, están presentes  en Mark Hamill y Carrie Fisher, los históricos de la cinta. El primero se coloca nuevamente frente a la cámara 35 años después de El retorno del
Jedi, mientras que la intérprete de la princesa Leia Organa, vuelve luego de El despertar de la Fuerza (2015), en una aparición póstuma, tras su inesperada muerte el 27 de diciembre de 2016.

Adam Driver (Kylo Ren) no desentona y se ocupa de darle la dosis necesaria de misterio al relato, con un personaje que fluctúa entre ese sombrío y memorable Darth Vader (su abuelo a la postre) y el hombre que lucha internamente con su incierto destino. 

Es difícil quedar desilusionado con Los últimos Jedi, una historia con todos los condimentos necesarios para satisfacer hasta el más intransigente fan.

Johnson echa mano de ese humor que alivia tensiones con los pintorescos históricos (Chewbacca, R2D2, C3PO), además de pequeños y grandes bichos que emergen de la mitología Star Wars y se suman a este épico relato, en el que las batallas espaciales son la razón para que esta saga sea la madre de todas las sagas.  

A propósito de batallas, una de las escenas fue filmada en el Salar de Uyuni. Es decir, Bolivia ha ingresado oficialmente en el universo Star Wars (“es de sal”, dice uno de los soldados de la Primera Orden). Una razón más para considerar imperdible este octavo capítulo.

La Saga

Las primeras seis películas, estrenadas entre 1977 y 2005, lograron recaudar 5.510 millones de dólares, monto que erigió a la saga en una de las producciones fílmicas más exitosas de todos los tiempos.

Una vez que Disney compró Lucasfilm, los representantes de la firma anunciaron una nueva trilogía que culminará en 2019.

Así también se ha dado a conocer que habrá otros filmes derivados de Star Wars. Rogue One (2016) fue uno de aquellos.

En cifras

150
Es el tiempo en minutos de duración de esta octava entrega de la saga de Star Wars. Se anunció que la novena parte será estrenada en 2019.

4.000
Millones de dólares y más, es lo que Disney pagó por Lucasfilm en octubre de 2012.