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Los investigadores del accidente del Airbus A320 en los Alpes dieron, este miércoles, dos noticias: la buena, que recuperaron la grabación sonora de lo sucedido en la cabina del avión antes de estrellarse. Y la mala, que siguen sin explicarse qué pudo suceder.

La reputada Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA) francesa tiene en su poder "un archivo de audio utilizable" en el que deberían ser capaces de escuchar lo acontecido en el vuelo entre Barcelona y Düsseldorf de la compañía Germanwings, en el que perdieron la vida 150 personas ayer, martes.

Por ahora, lo único que descartan es que el avión explotase en pleno trayecto: "El avión voló hasta el final", concretó el director del BEA, Rémi Jouty ante los medios de comunicación.

Sin embargo, las certezas acaban prácticamente aquí. En una muestra de sinceridad apabullante, en la línea de gran transparencia seguida hasta el momento por las autoridades francesas, el director del BEA reconoció el desconcierto que todavía planea sobre las preguntas clave.

"No tenemos la menor explicación del motivo que llevó al avión a descender ni por qué este no respondió a los intentos de contacto de los controladores aéreos", reconoció Jouty.

Por eso, al igual que han hecho hasta ahora los responsables políticos franceses, insistió en que "ninguna hipótesis está cerrada" cuando se le preguntó acerca de una supuesta acción terrorista como causa.

"La curva de la trayectoria es compatible con la de un avión controlado por pilotos, con la excepción de que no imaginamos que pilotos puedan conscientemente enviar un avión hacia la montaña", explicó, antes de añadir que esa curva también es compatible con la que podría trazar un piloto automático.

Hallar restos de la segunda caja negra 

La carcasa de la segunda caja negra fue descubierta hoy por los servicios de rescate, pero no su contenido. 

El BEA -que está trabajando en cooperación con sus instituciones homólogas en Alemania y España, la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC)- también ha abierto pesquisas sobre el historial y la formación de los pilotos, cuya identidad permanece en el anonimato.

Francia, como país fabricante de cajas negras en la empresa Thales y como sede de Airbus, tiene una gran experiencia en la investigación de accidentes aeronáuticos, en los que el BEA es reconocido como una autoridad mundial en la materia.