Durante tres años, Nicole Peñaloza Mogrovejo practicó ballet, en la escuela Bellart, hasta que oyó el llamado de otra pasión: los autos, sus tuercas, la adrenalina que provocan las altas velocidades, y era un grito que venía desde su interior, de su sangre. Así se enamoró de los autos de carrera, llegando a ser copiloto de su padre, Boris Peñaloza, que es corredor, con él conforman un gran equipo y en la previa, él le enseña a hacer las hojas de ruta, y con solo 15 años, es muy hábil en esta complicada tarea.

Cuando salga bachiller, cursa el tercero de secundaria del colegio Británico, espera cumplir el sueño de ir a la escuela de pilotaje en Córdoba (Argentina) y al egresar, lanzarse a las carreras. Dice que alcanzaría la cúspide en su vida al correr un Dakar, ya que esta es considerada como una de las carreras más duras, y ella adora los retos difíciles.

Multifacética Pararelo a los autos, llevará la carrera de Derecho, pues ama la lectura, las leyes y mantenerse informada, también planea llegar a las pasarelas. En eso ya comenzó a trabajar; en septiembre viajará a Europa con su familia para realizar un curso intensivo en la Escuela de modelos Sara, en Madrid. Es por ello que siempre está a la moda, en un día normal le gusta las prendas informales y clásicas y para un evento especial, de noche, opta por vestidos elegantes