Opinión

Viacrucis de los pacientes con cáncer

El Deber Hace 3/27/2018 8:00:00 AM

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El dolor tras el dolor, ese es el título de lo que sufren los pacientes con cáncer en el país. A la angustia de saberse aquejados por un mal que muchas veces es incurable, se suma la agonía de peregrinar por los medicamentos necesarios para el tratamiento, agravado ahora por desabastecimiento de los mismos a causa de la burocracia.

Testimonios de varios pacientes aquejados por cáncer dan cuenta de que no hallan los medicamentos que son indispensables para su tratamiento y que la explicación que encuentran en las farmacias es que se demora mucho la liberación de los mismos en la Aduana. A eso se suma la denuncia de los importadores en sentido de que hay más requisitos para la internación de tales productos al país, después de la aprobación del Decreto Supremo 3376 el año pasado.

Ponerse en los pies de los enfermos significa identificarse con personas que están sufriendo mucho dolor, cuya salud puede complicarse con el crecimiento de los tumores que los aquejan. Por esa razón, quienes cuentan con más posibilidades económicas, tienen familiares que van a los países vecinos para aprovisionarse de los productos que se precisan, invirtiendo mucho dinero en esa misión; otros, en cambio, sucumben a la oferta del contrabando de medicinas y la oferta de sustancias de dudosa garantía a las que pueden acceder en la Feria de Barrio Lindo o en los mercados, sin ningún tipo de control por parte de las autoridades, lo cual complica aún más su deteriorada salud.

Los médicos sugieren la aprobación de la ley del cáncer, que permita no solo proveer con prontitud los medicamentos, sino también que el Estado pueda brindar acceso gratuito a los medicamentos en los casos más frecuentes de esta enfermedad. En la actualidad, solo tienen productos sin costo algunos tipos de leucemia que aquejan a los niños, pero estos no son ni la mitad de casos que se registran en el hospital Oncológico. Lo mismo ocurre en el caso de mujeres y de ancianos diagnosticados con el mal.

El Gobierno argumenta que su afán es garantizar la calidad de los medicamentos, pero sus acciones no son suficientes para aliviar el calvario de los pacientes y de sus familiares. Recordemos cuánto sufrieron los enfermos cuando la bomba de cobalto del Oncológico tenía frecuentes desperfectos y cuánto padecen aún en el resto del país por falta de más aceleradores lineales para la radiación que necesitan.

Urge tomar en serio el problema y actuar desde los tres niveles de gobierno, dando señales de humanidad y de respeto por los pacientes. No es posible que a los dolorosos síntomas del cáncer se tenga que sumar un calvario para lograr una atención digna.