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Santiago de Chiquitos vivió ayer el último día del I Festival de Música y Arte para la Conservación, que se inició el viernes 16, con la intención de promover el turismo en este paraje de la naturaleza cruceña.

Organizado por algunos propietarios de hoteles de este municipio, ubicado a 422 km de Santa Cruz, contó con la presencia de artistas de diferentes departamentos de Bolivia, que interactuaron con los habitantes santiagueños durante los tres días, ya que realizaban su labor en la plaza principal.

Arte para el pueblo
Fundado en 1754 como una de las misiones jesuíticas, con aproximadamente 1.200 habitantes, Santiago quiere establecer este festival para que de esta manera sea un compromiso obligado para la gente en los siguientes años.

Steffen Reichle, un alemán que llegó por primera vez a Bolivia en 1999 y que es propietario de uno de los hoteles de esta zona chiquitana, dijo que la idea de este encuentro artístico surgió en agosto del año pasado, junto con el artista Leoni Manrique. Ahora que lo concretaron con esta primera edición, ya piensan en el 2016.

Los artistas invitados a este primer festival fueron Guillermo Coímbra y Pedro Muiba, de Beni; Pompeya Gareca y Gustavo Orihuela, de Sucre; Linda da Costa, de Tarija; Antonio Zabala, Wara Cardozo y el cubano Alberto Puerto, de Santa Cruz; Gonzalo Jacinto Condarco, de La Paz; y el mismo Manrique.

Las actividades comenzaron el viernes, a las 6:00, con la visita de los artistas y personas invitadas a los miradores del Valle de Tucabaca, que abraza a todo Santiago con su verdor. Ese mismo día se inició la labor de los artistas en la plaza del pueblo, algunos estuvieron trabajando en pintura, otros con escultura en madera y piedra y también hubo una instalación, a cargo de Wara Cardozo. Ayer las finalizaron y las donaron como estaba acordado, como recuerdo de esta primera edición.

La música fue fundamental en estos tres días, ya que Santiago cuenta
con un coro y una orquesta juvenil, que interpretaron un repertorio clásico y popular, a ellos se sumaron Orihuela, con su violín, y Puerto, con su guitarra, para deleite del público