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El papa Francisco defendió la indisolubilidad del matrimonio, condenó el divorcio y reiteró que la familia se compone de un hombre y una mujer al abrir este domingo en el Vaticano el Sínodo de obispos.

En su homilía, pronunciada durante la misa solemne en San Pedro ante 400 cardenales y obispos de todo el mundo con ocasión de segundo sínodo de la familia en un año, el papa argentino reconoció que la Iglesia debe defender los valores tradicionales en un "contexto social y matrimonial bastante difícil", recalcó. A los prelados instó a "buscar y sanar a las parejas heridas con el aceite de la misericordia", un principio básico de su pontificado.

"Dios bendice el amor humano, es él el que une los corazones de dos personas que se aman y los une en la unidad y en la indisolubilidad (...) Jesús restablece así el orden original y originante", afirmó.

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El papa defendió el "amor duradero, fiel recto, fértil, que es cada vez más objeto de burla y considerado como algo anticuado" y asegura que el "sueño de Dios", es "la unión de amor entre hombre y mujer", principio que repite en varias ocasiones.

El pontífice argentino, que convocó a los obispos de todo el mundo para debatir durante tres semanas sobre los retos que encara la familia moderna, fijó así los parámetros del encuentro, marcado por las tensiones generadas por la confesión el sábado de homosexualidad de un importante prelado del Vaticano, quien fue inmediatamente destituido.
Sobre el divorcio, Francisco reiteró que "lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre", del evangelio de San Marcos.