Escucha esta nota aquí

Qué ironía: una enfermedad cardiaca segó la vida del ilustre médico especialista en cardiología Marcelo Velarde Ortiz, que durante toda su existencia y pasión benedictina se dedicó a aliviar los problemas del corazón de un sinnúmero de pacientes. También destacó como hombre público donde, como él afirmaba, “aprendí a beber el acíbar y el almíbar de la política”. Fue prefecto de Santa Cruz durante el Gobierno castrense de izquierda del Gral. Juan José Tórrez González, en 1970, y en la presidencia del Dr. Hernán Siles Suazo, en 1983-1985. 

Pero donde lució sus mayores galas fue en el campo de la medicina tanto en la ciudad argentina de Córdoba, cuyos lauros lo llevaron a dirigir varios centros hospitalarios y a ejercer la cátedra, así como en su natal capital ñuflense, donde, con el apoyo inestimable de su amigo y colega Alfredo Romero Dávalos, impulsó la Fundación Cardiovascular (Fundacor), actualmente un referente que brinda servicios gratuitos de salud a personas de escasos recursos. “Tenemos que aunar esfuerzos para superar las dificultades de los demás, extender la mano al que sufre el peso de injusticias, agresión económica u opresión política. Sin solidaridad social no somos nadie”. 

“Nuestra misión principal es frenar la primera causa de muerte en el mundo: las cardiopatías. Para ello, debemos avanzar sin pausa con tratamientos rápidos y efectivos, aplicando tecnología de punta”, decía.

Su bagaje político no fue menor. En 2006, publicó Recordando para el futuro, una obra sorprendente que bucea por los meandros de la política y sus protagonistas de los últimos decenios. Como afirma su presentador, el Dr. Pedro Rivero Mercado: “Vale la pena leer este magnífico trabajo, escrito por un hombre sin dobleces y referido al pasado reciente de esta Bolivia que todavía no encuentra su cauce”. Al alimón con la ex parlamentaria Roxana Sandoval, presentó su segundo libro Semblanza de un patriota, donde, con precisiones históricas y un estilo intimista, redescubre la figura, con sus claroscuros, del líder movimientista Víctor Paz Estenssoro. “Él ayudó a salvar la unidad nacional”, afirma en sus conclusiones.

El noble corazón de Marcelo Velarde Ortiz dejó de latir. Pero su obra cumbre, llena de altruismo y sensibilidad, no.