Escucha esta nota aquí

Bolivia y Chile ya han mostrado casi todas sus cartas a los jueces de la Corte Internacional de Justicia. A falta de una jornada en la que los representantes de ambos Estados responderán a las interrogantes de la primera semana de alegatos y presentarán sus conclusiones, los tribunos de La Haya ya saben en qué se basan los casos de ambos Estados. Mientras Bolivia se apega más a las doctrinas del derecho internacional como Estoppel, Chile apuesta todas sus fichas a la intangibilidad de los tratados internacionales, como el de 1904, que definió la frontera actual.

Si las demandas ante la Corte Internacional de Justicia tienen un alma, la de Bolivia se basa en la tesis de que ese tratado tuvo dos pilares: Bolivia renuncia a su rico Litoral, pero Chile no lo deja eternamente en el infierno de la mediterraneidad. A ello le suma el hecho de que para los chilenos, poseedores de más de 4.000 kilómetros de línea costera, ocho kilómetros, que satisfaría el apetito de mar boliviano, solo representan el 0,2% de su territorio.

El alma de la defensa chilena es que Bolivia renunció a su derecho al mar al firmar ese tratado y que no tiene nada que negociar. Sin embargo, ese argumento cojea ante una decisión que ya tomó la CIJ: este juicio no se trata sobre ese instrumento bilateral, sino sobre si Bolivia tiene derecho a negociar de buena fe con Chile una salida soberana al mar. 

Las armas mostradas

En los alegatos bolivianos, la carga de la prueba recayó en los abogados Payam Akhavan y Alan Vaughan Lowe. El iraní puso sobre la mesa la figura jurídica anglosajona del Estoppel, que básicamente indica que los Estados se encuentran vinculados a sus actos y a la consecuencia de los mismos. En ese caso, al comprometerse Chile a negociar una salida al mar con Bolivia en 1950 y 1975, Chile quedó amarrado legalmente a satisfacer la aspiración boliviana a una salida al mar. 

Lowe fue un poco más allá. Le dijo a la corte que el espíritu de la Carta de la ONU es que los Estados resuelven sus controversias a través de las negociaciones y no basta con la negativa a acordar para darlas por concluidas. 

Esto hizo que la contraofensiva chilena se base en seis puntos: los tratados son intangibles, cuando Chile negoció una salida al mar con Bolivia lo hizo para tratar de obtener algo a cambio, no porque se sentía obligado jurídicamente, cada negociación fue independiente, Bolivia no ha logrado identificar un momento en el que Chile se ligue jurídicamente a la obligación de dar mar a Bolivia y la demanda ha cambiado cuatro veces de orientación.

Mientras Bolivia trató de guiar a los jueces hacia un fallo que articule el concepto de justicia con lo jurídico, Chile pidió a la corte que deje la interpretación de la historia a los historiadores, que no escuche los pedidos de mar con soberanía y que se centre en definir si tenía un nexo jurídico que lo obligaba a negociar. Chile teme un fallo mixto, creativo. Bolivia es optimista en al menos lograr eso.

Tags