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El ministro de Gobierno, Carlos Romero, salió al frente a responder a las afirmaciones de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), que hoy presentó su Carta Pastoral "Hoy pongo ante ti la vida o la muerte" sobre la problemática del narcotráfico y la drogadicción. En la que advierten que la expansión de esta actvidad es alarmante, porque han penetrado las estructuras estatales, las fuerzas del orden y la economía.

"Entiendo qué hay en esa carta pastoral de la Iglesia Católica, hay gruesos errores que obedecen a una falta de información. Vamos a invitar a la Iglesia Católica a que tome conocimiento, dice, por ejemplo, que el estudio integral de la hoja de coca no ha sido puesto a conocimiento, cuando ha sido socializado, incluso internacionalmente", aseveró la autoridad. 

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En el documento, los obispos expresan su preocupación por las causas y las consecuencias que provoca ser un país productor, de tránsito y consumidor de sustancias controladas, los efectos en las familias y en la sociedad en conjunto.

Romero sostuvo que "se dice que como antes, también ahora, el narcotráfico ha penetrado en las estructuras de autoridad y esa es una afirmación de grueso calibre, es una afirmación temeraria que la Iglesia debería dar su fuente y objetivar sus afirmaciones, que es lo que corresponde a cualquier estudio".

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"Como es de dominio público, el narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias. La corrupción ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado", indica el documento del clero. 

Romero argumentó que "entiendo que debe ser un tremendo desconocimiento, pero luego hay una afirmación que resulta temeraria, porque en lo que uno afirma en la vida, sobre cualquier aspecto, tiene que sostenerlo y demostrarlo".

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La autoridad del Órgano Ejecutivo señaló que el país está "desplegando muchos megaoperativos de lucha contra el narcotráfico y nuestro país ha tenido logros concretos reconocidos a nivel internacional, como, por ejemplo, la reducción de cultivos de coca, de más de 50.000 hectáreas que teníamos en la década de los años 80 y principios de los 90, ahora tenemos una superficie cercana a las 20.000 hectáreas y esa es una verificación de Naciones Unidas".

"El narcotráfico tiene un elevado impacto en la economía nacional. Esto falsea las condiciones económicas del mercado productivo", ante lo que Romero dijo: "que nos traigan sus respaldos y nosotros les vamos a mostrar los nuestros". 

Esta es la carta que envió el ministro de Gobierno, Carlos Romero a la Conferencia Episcopal de Bolivia:

La Paz, 1 de abril de 2016.

Monseñor

Ricardo Centellas Guzmán
Presidente
Conferencia Episcopal de Bolivia

Presente.-

La Primera Encíclica de Francisco nos enseña que “el hombre tiene necesidad de conocimiento, tiene necesidad de verdad, porque sin ella no puede subsistir, no va adelante”.

Apoyado en esas palabras le hago conocer que la Carta Pastoral sobre Narcotráfico y Drogadicción divulgada en la fecha por la Conferencia Episcopal de Bolivia bajo el rótulo: “Hoy pongo ante ti la vida o la muerte”, peca de sesgada e incompleta porque obstruye la necesidad de conocer la verdad para encarar la problemática de las drogas.

Por ejemplo, la página 19 de la citada Carta Pastoral menciona que “falta mucho para adecuar la cantidad de cultivos a las reales necesidades del uso permitido de la coca” porque “el estudio integral de la hoja de coca a cargo del Gobierno Nacional, gracias a recursos aportados por la Unión Europea, comenzó el 2009 y hasta el momento no se ha hecho público, dejando la definición de cultivos necesarios en una especie de limbo”.
La Carta Pastoral ignora que el 12 de noviembre de 2013 el Ministerio de Gobierno y el Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (CONALTID) presentaron los ocho tomos de una investigación que fue calificada por la prensa nacional e internacional como el primer estudio integral de la hoja de coca en Bolivia.

Ese documento denominado “Estudio Integral de la Hoja de Coca en Bolivia” y financiado por el Estado Plurinacional de Bolivia, estableció que aproximadamente tres de cada 10 bolivianos consumen la hoja sagrada de manera tradicional, ancestral y cultural en Bolivia.

Este estudio presentado a todos los organismos internacionales y delegaciones diplomáticas acreditadas en el país determina que la cantidad aproximada de hectáreas necesarias para el consumo tradicional de coca es de 14.705.

Adjunto a esta carta un resumen ejecutivo de ese documento para que su Carta Pastoral incorpore la evidencia científica de esta temática.
También le hago notar que el inciso 8 de la página 22 de la Carta Pastoral afirma que “Bolivia además de ser un país productor y de tránsito es ya un país consumidor de drogas”. Esta insinuación constituye un agravio al octavo mandamiento.

Nuevamente pongo en su digno conocimiento que el “II Estudio Nacional de Prevalencia y Características del Consumo de Drogas en Hogares Bolivianos de Nueve Ciudades Capitales de Departamento, Más la Ciudad de El Alto, 2014” publicado el 18 de marzo de 2015, estableció científicamente que “en relación a las drogas ilícitas, las sustancias con mayores prevalencias anuales son la marihuana (1,27%), seguida de la cocaína (0,32%) y los inhalables (0,30%)”.

Es decir, que en Bolivia el nivel de consumo de cocaína es un tercio del 1% del total de la población, porcentaje muy alejado de lo que la Carta Pastoral califica como realidad de un país como “consumidor de drogas”.
Adjunto ese estudio realizado durante siete meses, desde octubre de 2013 hasta junio de 2014, por la Universidad Católica por encargo del CONALTID.

Sin embargo, lo que resulta aún más preocupante es la acusación de la página 21 que en su inciso 31 indica: “El narcotráfico actúa como si tuviera una especie de jurisdicción exclusiva sobre determinados territorios personas y negocios en los que nadie ni las instituciones del orden pueden atreverse a intervenir”. Se dice además en la página 22, inciso 35 que “como es de dominio público el narcotráfico en su estrategia de expansión e impunidad penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden comprando conciencias”.

Permítame decirle con humildad y firmeza que esas palabras constituyen una acusación temeraria y una afrenta contra el Estado Plurinacional que como nunca antes en su historia ha logrado éxitos en su lucha contra el flagelo del narcotráfico reconocidos por todos los organismos internacionales, menos por Estados Unidos y ahora la Iglesia Católica de Bolivia.

Con la salida de la DEA y la NAS, Estados Unidos ha retirado totalmente su apoyo a la lucha contra las drogas. Bolivia, en cambio, asumió el reto e invirtió con sus recursos propios Bs. 1.334 millones desde el 2009 al 2015.

El modelo de nacionalización de lucha contra las drogas ha reducido no solo la incidencia de consumo, como quedó demostrado anteriormente, sino que ha devuelto al país la dignidad y soberanía que en anteriores gobiernos fue resumida a la violación de derechos humanos con el lamentable saldo de al menos 60 muertes y más de 700 heridos y decenas de desaparecidos, sin mencionar el daño al medio ambiente.

Lamento que la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal soslaye esos flagrantes atentados contra la vida y los derechos humanos.

Hoy, los resultados objetivos demuestran avances que ni el Departamento de Estado de los Estados Unidos se ha atrevido a desconocer.

Con una extensión de 20.400 hectáreas, Bolivia es el menor productor de hoja de coca en la región andina, frente a Perú que tiene 42.900 hectáreas y Colombia que produce 69.000 hectáreas.

En las labores de interdicción, desde el 2006 a diciembre de 2015 se han realizado 121.025 operativos, lo que representa un incremento del 163% con relación a los 45.979 operativos del periodo 1996 - 2005.

Asimismo, el secuestro de droga del 2006 al 2015 fue de 253 toneladas de cocaína; es decir, un 175% más que las 92 toneladas secuestradas entre 1996 y 2005.

Durante los últimos tres años, Bolivia ha erradicado en promedio 11.000 hectáreas con diálogo y participación social y sin muertes.

Bolivia, al haber logrado niveles bajos de prevalencia contribuye proporcionalmente como ningún otro país a la solución problemática mundial de las drogas. Al desconocer deliberadamente esos avances, la Iglesia Católica desplaza a Estados Unidos de la posición política de ataque permanente contra el pueblo de Bolivia.

Aguardo que la Iglesia Católica enmiende los errores de la Carta Pastoral en beneficio de la verdad y me despido muy atentamente.

Dr. Carlos Gustavo Romero Bonifaz

Ministro de Gobierno
Estado Plurinacional de Bolivia