Los vientos sostenidos de Koppu se han debilitado desde los 120 kilómetros por hora de ayer a los 85 de este martes, pero la tormenta sigue descargando fuertes lluvias por tercer día consecutivo en el extremo septentrional de Filipinas, que continúan causando víctimas mortales y aislando a miles de residentes.

Mientras el Consejo Nacional de Gestión y Reducción de Riesgo de Desastres del país sigue recibiendo información de las zonas afectadas, por el momento sitúa el número de fallecidos en 26 y el de heridos en siete.

Los gobiernos locales aun esperan recibir información de varias regiones que han quedado incomunicadas y sin corriente eléctrica por deslizamientos de tierra o inundaciones.

Koppu, que sigue trasladándose lentamente por el norte de Filipinas -a unos 4 kilómetros por hora-, ha afectado a unas 290.000 personas, según las últimas cifras ofrecidas por el Consejo de Desastres en una rueda de prensa.

De ellas, unas 200.000 se han visto forzadas a desplazarse, 70.000 de las cuales permanecen en 376 centros de evacuación.
"Alrededor de 132.000 personas están fuera de los centros de evacuación porque muchos prefieren ir a casas de familiares que les puedan acoger", explicó en una comparecencia ante la prensa la portavoz del Consejo de Desastres, Romina Marasigan.

La agencia gubernamental afirmó por otra parte que Koppu ha causado 499 incidentes, 497 de ellos inundaciones, y espera que aun se produzcan más puesto que la tormenta sigue descargando enormes cantidades de agua en la zona.

La ciudad de Baguio, en el noroeste de Filipinas, es una de las localidades que más precipitaciones ha registrado en el último día, donde han caído 775 litros de agua por metro cuadrado en 24 horas.
Decenas de localidades se encuentran bajo alerta por el posible desbordamiento de importantes ríos, cuyo caudal crece mientras recibe el agua que ha caído en las zonas montañosas.

Las lluvias han provocado además deslizamientos de tierra y riadas que han afectado a 73 tramos de carretera y 24 puentes del norte del país, que han quedado intransitables.

El Gobierno de Filipinas ha desplegado en las regiones de Ilocos, Valle de Cagayan, Luzón Central, Calabarzon y Bicol a unos 3.000 policías, que además han tenido que recibir el apoyo de personal de rescate adicional por el elevado número de peticiones de socorro.

El Consejo de Desastres estima que Koppu ha dañado parcial o totalmente cerca de 1.700 viviendas, así como unos 182 millones de pesos (3,4 millones de euros o 3,9 millones de dólares) en daños a la agricultura.