Opinión

La marca de una gestión

Guido Alejandro Arana Hace 7/28/2018 8:00:00 AM

Hasta hace una década, con sus genuinas credenciales de ‘cuna de la cruceñidad’, San José de Chiquitos era simplemente un lugar de paso en medio de la ardiente llanura chiquitana y donde una casi conventual tranquilidad era alterada apenas por el repique llamando a misa o por la llegada del tren. Diez años después, conectada por la carretera del ‘corredor bioceánico’, tiene una población que bordea las 20.000 almas y recibe hasta 100 mil visitantes que cada año llegan atraídos por sus paisajes naturales y su rico legado histórico. Dotada de una creciente y excelente infraestructura hotelera, la ‘capital histórica’ del departamento respira otros aires que bajan desde las serranías vecinas e impulsan un porvenir de mayor esperanza.

San José se ha transformado en dinámico y cautivante polo de desarrollo del turismo regional que también se extiende a escala nacional e internacional como parte de las misiones jesuíticas reconocidas por la Unesco en 1990 como Patrimonio Histórico de la Humanidad. Es por eso que la siempre cálida y amable capital de la provincia Chiquitos acaba de lanzar su marca turística Imposible de olvidar, además porque en ese campo es ya la principal actividad económica tras haber desplazado a las tradicionales de ganadería y agricultura.

Es preciso asociar el despertar josesano de su aletargamiento con una fructífera gestión municipal que, con el apoyo de otros niveles de gobierno y de la cooperación internacional, invirtió esfuerzos y recursos en la dotación de imprescindibles servicios básicos para bienestar de la población. Imposible entonces concebir el crecimiento y la transformación urbana experimentada sin agua potable, energía eléctrica, pavimentación, alcantarillado, gas domiciliario, además de la infraestructura necesaria para la atención de la salud, educación, cultura y seguridad ciudadana. Con obras que mejoraron sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes, San José de Chiquitos además fue reconocido como ‘municipio modelo’ que en el turismo encontró una veta que ha estimulado la inversión privada en hotelería, gastronomía y otros rubros con importante efecto generador de fuentes de empleo.

Son pues más que suficientes las razones para asociar la marca Imposible de olvidar con una gestión que pone a la ‘cuna de la cruceñidad’ a la altura de renovados e ineludibles retos, para orgullo de su gente sencilla y cordial que abre los brazos a ‘posokas’ arropados por las sensaciones gratificantes que provoca la buena tierra chiquitana.