Rodeado de homenajes en México, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal cumplió ayer 90 años con una lucidez que sigue provocando admiración.

Considerado quizás el poeta vivo más importante y reconocido de Nicaragua, Cardenal nació en el seno de una familia de la ciudad colonial de Granada, al sureste de Managua, el 20 de enero de 1925.

Se hizo sacerdote en Colombia, se adhirió a la Teología de la Liberación y más tarde fundó en la isla de Solentiname, en el Gran Lago de Nicaragua, una comunidad de poetas y pintores campesinos que se convirtió en un símbolo de la oposición a la dictadura de Anastasio Somoza, derrocado en 1979 por los sandinistas.

Festejos
Con motivo de su 90ª aniversario, el Gobierno de México dispensó a Cardenal una serie de agasajos efectuados en diciembre en el Palacio de Bellas Artes, donde leyó varios poemas sobre amor y revolución.
En Nicaragua se celebrará su aniversario con diferentes actos culturales, aunque ninguno de ellos está organizado por el Gobierno. Entre los homenajes se encuentra una antología seleccionada por Sergio Ramírez titulada Noventa en los noventa, que fue editada en México por Trilce