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Dictadura, autoritarismo y totalitarismo son términos de uso común en el lenguaje político del campo opositor (actores políticos y ciudadanos) para referirse a la ausencia de democracia. ¿Qué significan, desde la teoría política, autoritarismo, dictadura y totalitarismo? Obviamente, abarcar aquí tres temáticas amplias y complejas desde las perspectivas histórica y teórica, es algo casi imposible, sin embargo, intentaré desarrollar una síntesis a partir de una fuente específica: Diccionario de Política (Bobbio, Matteuccci, Pasquino, Sttopino, 2005), como forma de conocer sus alcances conceptuales en relación con la coyuntura política contemporánea boliviana.

La dictadura en la república romana era un modo de suspender de forma temporal su orden constitucional y para conservar su integridad y permanencia. Ahora bien, para hablar de los caracteres y tipologías de las dictaduras modernas se debe entender una serie de proposiciones que constituyen a los regímenes no democráticos modernos. En este sentido, se reconocen tres características: concentración ilimitada del poder (el gobierno no está frenado por ley, está por encima y traduce su voluntad en ley); condiciones políticas constituidas por el ingreso de grandes estratos de la población en la política y el principio de la soberanía popular (sociedad se da una profunda transformación económica y social, que activa la participación política de la población); y la precariedad de reglas de sucesión del poder (democracia cabeza abajo, el pueblo se ve obligado a manifestar adhesión a la dirección política del dictador, para que este diga que su acción está basada en la voluntad popular).

Por su parte, la contrariedad entre autoritarismo y democracia se puede observar desde dos perspectivas. A): Transmisión de autoridad en ausencia de parlamento y elecciones, y aunque se mantengan, se reducen a meros procedimientos ceremoniales y se mantiene el predominio del ejecutivo. B): La oposición política es suprimida o invalidada, el pluralismo de partidos es un simulacro sin incidencia, la autonomía de algunos grupos políticamente relevante es destruida o tolerada mientras no perturbe la posición del jefe o la elite gobernante.

De acuerdo a H. Arendt, el totalitarismo es una forma de dominio nueva, pues tiende a destruir los grupos e instituciones que constituyen las relaciones privadas. Su fin es la transformación de la naturaleza humana mediante una combinación de ideología y terror. Otros autores (Friedrich y Brzezinski) señalan las siguientes características: ideología oficial, partido único, terrorismo policiaco, monopolio del partido basado el control de los medios de comunicación, e instrumentos de la lucha armada, y control y dirección de la economía. Bajo este régimen, los individuos traicionaron a sus familias y vecinos, obedeciendo a sus líderes y leyes ideológicas (Kohn, 2008).

Ahora bien, si consideramos el significado de democracia como ampliación de derechos políticos, estado de derecho, independencia de poderes, libertad de expresión, respeto a las reglas de juego y pluralismo político: ¿Cuáles características de la dictadura, autoritarismo y totalitarismo denotan la conducta política del gobierno del MAS?

El término totalitarismo no tiene asidero, empero, autoritarismo y dictadura sí, por ejemplo: traducir voluntad en ley – “por encima de lo jurídico, es lo político”- (Morales Ayma); la activa participación política de la población – “El MAS es un gobierno de movimientos sociales y muestra su fuerza de gobernabilidad social en las calles”,- (García Linera); el predominio del ejecutivo –cuarta postulación consecutiva a la presidencia desconociendo resultados vinculantes del 21f-; y cuando el pluralismo de partidos es un simulacro sin incidencia – “Quizá tenemos a la oposición más débil de Latinoamérica”- (J. Lazarte), son evidencias de lo que, a mi entender, no es la democracia.