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Enrique Gutiérrez participaba en la marcha del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) que se fijó como destino la ciudad La Paz. Él fue quien llevó consigo y de regreso al célebre Petardo, pero grande fue su sorpresa cuando vio que antes de su arribo ya había otro Petardo en Potosí.

"¿Dos Petardos?, ¿Por qué no?", responde. Uno fue el leal canino que acompañó la marcha desde la ciudad de El Alto hasta el Coliseo de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), que estaba al frente en todas las marchas y que se salvó de morir por una dinamita que había agarrado en su hocico cuando estaba encendida.

El otro es el fiel amigo de los potosinos que prefería quedarse en la UMSA acompañando a los marchistas y sobre todo, compartiendo los saldos de las ollas comunes.

Los potosinos se encariñaron con los dos caninos, pero muchos no sabían que eran dos diferentes debido a su parecido.

A pocos días de que la marcha ya partiera nuevamente hacia Potosí uno de los perros se había perdido por la ciudad, puesto que no regresaba a la UMSA. Gutiérrez, junto a otros universitarios, lo fueron a buscar por las calles, nerviosos de que no volviera a tiempo para formar parte de la comitiva. Finalmente regresó y se lo llevaron a Potosí.

La gente los recibió como héroes, eran los más esperados, las familias se sacaban fotos con ellos, los acariciaban y les daban comida.

El invitado especial 

Días antes del 17 de agosto, fiesta de San Roque, el patrono de los fieles amigos de la especie humana, varias organizaciones realizaron eventos para los perros y el invitado especial era Petardo. En los perfiles de los caninos en las redes sociales algunos cibernautas desmentían que el “verdadero” Petardo iba a La Paz y que más bien se quedaría en Potosí.

Ahora los dos perros son “compadres”, dice Gutiérrez y cuenta que los universitarios se reunieron en una asamblea para definir quién se iba a quedar con los petardos y uno de los afortunados fue él.

El otro canino está en la casa de un abogado que también lo cuida y lo lleva de vez en cuando a la universidad. Ambos obtuvieron un hogar y el amor de todo un departamento.

No hay uno verdadero o falso los dos fueron unos héroes y acompañaron a los marchistas.

¡Monumento para Petardo!

El universitario Ariel Albarado explicó que la población demanda un monumento que conmemore a los valerosos caninos para que se queden como símbolo del esfuerzo que hicieron los marchistas para ser atendidos.

“Todos los potosinos quieren un monumento para Petardo, estamos viendo cómo recaudar dinero para que se haga”, dijo Albarado.

Según contó el universitario, la estatua estaría en la Plaza de San Roque en la ciudad de Potosí o en la calle Bolívar. Ya se reunieron con varias asociaciones y todos están de acuerdo para realizar la efigie en bronce en homenaje a los valerosos caninos.