Es una historia que fácilmente puede inspirar una película de amor, se trata de Thomas Norwood y Joyce Durrant. En 1944, el tenía 21 años y era piloto de aviación. Ella, con 17, estudiaba la secundaria.

Era primavera en Londres cuando él llegó de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y se enamoró de la joven británica con quien tuvo una relación de un año, hasta que debió volver a su país.

Desde entonces, aunque cada uno siguió con su vida y formó su familia, ninguno dejó de pensar en el otro. Thomas siguió en Estados Unidos y Joyce fue a parar a Australia con su marido, de quien enviudó años más tarde.

Hace dos meses Joyce le preguntó a su hijo, que trabajaba en una computadora, si podía "encontrar gente con esa cosa" y así fue. Encontraron una noticia en la que el conocido piloto celebrara su cumpleaños 88 de una manera insual: ¡lanzándose en paracaídas!

A través del periodista que escribió la noticia, lograron ubicar a Thomas
quien admitió haberse quedado sin aliento cuando escuchó el nombre de su exnovia.

Ese mismo día, acordaron una fecha para hablar por Skype. Se iban a ver y escuchar por primera vez en 71 años. 

Después de conversar en varias ocasiones, la línea aérea Air New Zealand, le obsequió pasajes a Thomas y a su hijo para viajar a Australia y visitar a Joyce. Luego del emocionante encuentro, el piloto divorciado confesó que  fue “una de las cosas más maravillosas" que le había pasado.,


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