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Con un derrumbe en El Sillar, en el kilómetro 125 de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, y con los ríos Ibare (Beni), Chapare (Cochabamba) e Ichilo (Santa Cruz) marcados con alerta naranja por el Servicio Nacional de Metereología e Hidrología (Senamhi), así empezó 2016.

Con dificultades de transitabilidad en la carretera y riesgo de desbordes atribuibles a la época de lluvias del año en que, se cree, el fenómeno de El Niño afectará con severidad al país.

El sector de El Sillar soportó nuevos derrumbes y otra vez el tráfico vehicular fue cortado en el lugar para ambas vías. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) admitió que en este sitio de la carretera troncal del país se han generado problemas de ese nivel y sostuvo que el tráfico no está cortado, pero se mueve lentamente.

El informe de ABC
La presidenta de ABC, Noemí Villegas, dijo: “Tenemos garantizadas (las tareas de) las empresas de conservación vial y de emergencias, que se unieron al trabajo de este plan de lluvias. Los 25 puntos críticos a nivel de la red vial fundamental con empresas, todo el personal y la maquinaria las 24 horas”.

Para el plan de lluvias, la ABC presupuestó cerca de Bs 50 millones, “pero tenemos para gastar hasta 300 millones de bolivianos solo en esta época de lluvias”, aseveró.

Desde la semana pasada, debido a las lluvias, se registraron derrumbes en distintos puntos de la carretera Cochabamba-Santa Cruz. El personal de caminos trabajó para habilitar la ruta, lo que se logró el 30 de diciembre. Sin embargo, el 1 de enero se registraron nuevos deslizamientos, lo que hizo cerrar la ruta.

Las marcas del Senamhi
El Senamhi marcó con alerta naranja una crecida del río Ibare, a la altura de Puerto Almacén, a 14 kilómetros de Trinidad. Asimismo lo hizo con el río Chapare, en el corazón de la provincia del mismo nombre, y con el río Ichilo, donde se hace seguimiento