Opinión

Día de la Mujer no es para celebrar

El Deber Hace 3/8/2018 8:00:00 AM

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Esta jornada no es para celebraciones. El Día de la Mujer llega con realidades y cifras que inquietan y que de ninguna manera pueden ser festejadas. Alto grado de violencia, inequidad laboral, desigualdad salarial y acoso sexual son algunos de los demonios que aún amenazan al género femenino. La lucha iniciada a principios del siglo pasado, cuando se instituyó esta fecha para reflexionar por los mismos problemas, aún no ha tenido significativos avances.

Un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística, publicado el domingo en el suplemento Séptimo Día, da cuenta de que la violencia contra la mujer comienza desde que ella es muy joven. Por ejemplo, el 52% de las solteras ya ha sido víctima de algún tipo de maltrato (sicológico, físico, económico o sexual); pero además señala que aun cuando la fémina toma la decisión de abandonar a su agresor, existe la tendencia a que este la siga violentando de alguna manera.

Los malos tratos siguen ocurriendo y siguen siendo la causa de muerte de mujeres en Bolivia y en el mundo. Los casos de feminicidio están en ascenso. El hecho de que la violencia se produzca desde la adolescencia debe inquietarnos, porque significa que el problema se sigue reproduciendo en los hogares, lo cual interpela al sistema educativo y al sistema de valores imperante en la sociedad.

Desde el año pasado la campaña #YoTambién permitió que mujeres del mundo (famosas y no famosas) fueran capaces de romper el silencio y denunciar la violencia que ejercieron contra ellas, desde acoso hasta la violación sexual. La valentía de los testimonios ha permitido que los poderosos sean vulnerables por una vez y puedan ser castigados, al menos moralmente, por sus actos. 

En Bolivia también hay acoso, se da no solo en los espacios de trabajo, sino también en escenarios públicos. Aún las mujeres deben soportar pesadas bromas de autoridades que las muestran como objeto y de otras que hasta se atrevieron a tocarlas en una absoluta falta de respeto.
Por todo lo anterior, esta no puede ser una jornada de celebración. Si bien hay importantes avances de la mujer, la mayoría de ellos por lucha individual y mérito propio, es preciso que la sociedad comprenda que las madres, esposas e hijas no son propiedad de nadie, que son personas merecedoras de absoluta consideración, respeto y trato igualitario. La equidad de género no es una dádiva, es un derecho del ser humano.