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Cinco jóvenes fueron asesinados en el occidente de Honduras por desconocidos armados que se cubrieron los rostros con pasamontañas, informó este domingo el portavoz de la Secretaría de Seguridad, Leonel Sauceda.

El crimen múltiple, el cuarto que ocurre esta semana en el país, se registró la medianoche del sábado en la comunidad de El Encino, en el departamento occidental de Copán, fronterizo con Guatemala, donde las víctimas departían dentro de un negocio, indicó Sauceda a periodistas.

Agregó que, según informes de testigos, al parecer cuatro hombres
armados
que se conducían en dos vehículos llegaron hasta el local donde estaban reunidos los jóvenes y les dispararon.

Los fallecidos fueron identificados como Agustín García (de 27 años), Rony Martínez (21), José Cevallos (19), Wilfredo Ramírez (19) y Catalino García (18).

Además de estos, una persona resultó herida, identificada por las autoridades como Olvin Hernández, de 18 años, quien fue ingresado en un hospital estatal de la zona donde recibe asistencia médica, sin que se hiciera pública la gravedad de sus lesiones.

El portavoz policial indicó que las fuerzas de seguridad que investigan el múltiple asesinato no han determinado el móvil del crimen.

Violencia sin control

Esta es la cuarta masacre de la semana en Honduras, que registra
un promedio diario de catorce homicidios, según cifras oficiales.

Ocho empleados del transporte fueron asesinados el pasado 24 de
noviembre por supuestos pandilleros en una estación de autobuses en
la ciudad de Choloma, al parecer, por negarse a pagar extorsiones.

Un día después, supuestos pandilleros asesinaron en una barriada de Tegucigalpa a seis hombres y una mujer, a quienes sacaron por la fuerza de sus viviendas.

Este sábado, un hombre, su esposa y cinco de sus hijos fueron asesinados a tiros por desconocidos que ingresaron por la fuerza a su vivienda en la aldea Barrancos, del municipio de Nueva Frontera, departamento de Santa Bárbara (occidente).

Las dos primeras matanzas son atribuidas por el Gobierno hondureño a enfrentamientos entre pandillas por la venta de drogas y otras diferencias, mientras la tercera a enemistades personales de las víctimas.