Ángel, de cuatro años dice no a todo. Cuando se le pide hacer algo, responde siempre se niega. Cuando le dicen si quiere jugar, dice que no. A la hora de comer no tiene hambre, a la hora de dormir no tiene sueño... se pasa el día entre respuestas negativas, dice su madre, Mariela Flores.

Lourdes Gómez cuenta que su hija, Mariana, comenzó a decir No, poco después de cumplir los dos años, sentada a la mesa familiar un domingo por la tarde. “Cuando le dije ‘Marianita termina tu comida’, me dió un ‘No’ rotundo. Todos nos quedamos perplejos por un momento porque nunca la habíamos escuchado decir algo así y con un tono de vos firme”, recuerda Lourdes.

Susanne Denham, profesora de Sicología del desarrollo en George Mason University y autora de Emotional Development in Young Children (Desarrollo emocional infantil), señala que los niños pequeños dicen No porque pueden. “Acaban de descubrir que tienen voluntad y quieren ejercerla. La época del No puede desaparecer con la misma rapidez con la que comenzó”, argumenta.

La sicopedagoga Debbie Cronenbold, manifiesta que esta etapa comienza alrededor de los dos años, cuando el niño adquiere cierta independencia a través del lenguaje y empieza a diferenciarse y a construir su propia individualidad. El periodo se prolonga hasta los cuatro, aunque puede durar más dependiendo del temperamento de cada niño.

“De este modo es que empieza a experimentar con el No y a ver qué reacciones causa esa palabra en las personas de su entorno. Y no lo hace sólo con el No, experimenta tirando cosas, rompiendo juguetes, pegando a otros niños, haciendo berrinches y otros comportamientos molestos para los padres”, explica. La respuesta que el niño busca, asegura Debbie, es la atención de los demás, y observa que con ciertos comportamientos puede lograr algunas indulgencias. Es así que empieza el caos de los chantajes, ‘si no me das mi juguete lloro’. ‘Si no me das en ese vaso, no tomo’.

Acota que en esta etapa generalmente su palabra favorita es No a todo. El niño no quiere comer, no quiere jugar, no quiere bañarse y una vez allí no quiere salir del baño, no quiere vestirse, no quiere prestar su juguete, no quiere ir a dormir y tampoco quiere despertar, no quiere entrar a la casa, no quiere entrar al auto y tampoco quiere bajar de él. Todas sus respuestas son no.

Son imitadores

La sicóloga Claudia Calvimontes expresa que ellos imitan todo y el No es una de las palabras que más oyen porqué es habitual y frecuente en los padres que están todo el día detrás de ellos diciendo ‘no subas al sofá’, ‘no corras’, ‘no grites’, ‘no hagas esto, no aquello’, ‘no, no y no’...

Esta oposición, prosigue, es totalmente normal y evolutiva, puesto que están viviendo una fase de autoafirmación y de búsqueda de poder. No es que sean niños tiranos y desafiantes, sino que es una fase por la que deben pasar. No obstante, la sicoterapeuta aclara que es necesario marcar los límites, poner las normas y ser coherentes. “Como papás decidimos. Nuestros hijos tienen el derecho a patalear, enojarse y armar berrinches, pero la última palabra la tenemos nosotros”, recomienda.

Enseñarles a decir Sí

Claudia aconseja a los padres evitar el no y reemplazarlo por otra palabra. Por ejemplo, en lugar de decirle ‘no corras’, sugerirle que vaya más despacio.

“Ignoremos la negativa de los chicos y continuemos como si nada. Prestemos más atención a los Sí y enseñémosle a decirlo. Por ejemplo: ‘Me alegra que me contestes con un sí’. Así ellos irán aprendiendo, poco a poco, a responder sí en lugar de contestarnos con un no a todo”, concluye.

¿QUÉ PUEDO HACER?

La sicopedagoga Debbie Cronenbold sugiere lo siguiente:

Mantener la calma. Hay que aprender a soportar los “NO” y los berrinches. Si le damos atención, aunque sea para regañarlos, ya consiguieron su objetivo.

No escuchar. La conducta que se refuerza continúa, y hasta el enojo es un refuerzo. Lo ideal es ignorar las respuestas como si no las hubiera escuchado. El niño verá que no obtiene lo que quiere y dejará de hacerlo.

Ofrézcale alternativas. No amenazas ni imposiciones, como: ¿Quieres un vaso de leche o uno de jugo? Elige tu camiseta verde o la azul?¿Prefieres irte a las 5:00 o a las 5:15? Así el niño siente que tiene poder para decidir y no hará berrinches.

Halagos. Por las tareas cumplidas ysus pequeños logros,

No lo compare. Con hermanos más grandes o pequeños.

Identifique. Lo que le agrada y utilizarlas como reforzadores.