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Está cambiadísimo. Él y su estilo hípster llaman la atención en la calle y así se siente comodísimo. Ritchard Viruez está de regreso en Bolivia y planea quedarse. 

Desde hoy dará un workshop que se extenderá hasta el sábado y tendrá jazz funk, heels dance y comercial dance. El costo para los tres días es de Bs 200 y pueden participar cerca de 80 personas por sesión. Será de 18:00 a 19:00 en el Club Caribe de la avenida Monseñor Rivero.

El joven, el artista

El artista cruceño se fue del país después de que se hizo famoso por el desaparecido reality show Operación Fama, que emitió Unitel. Pasó 10 primaveras en Ecuador. Se instaló en Guayaquil y hace seis años fundó Vive Company, que cuenta con cerca de 20 danzarines. Ese sello funcionará en Bolivia desde mayo y formará a los amantes del baile y del canto.  

Ritchard cree que se necesita ‘resetear’ a los bolivianos para que puedan ser parte de la nueva generación de artistas que ahora se dedican a darle manija a otros estilos en países del continente. “Es necesario insertarlos en ese movimiento”, agrega el bailarín profesional, que ahora tiene 32 años.

Sigue inquieto, enérgico y soñador. Y este retorno a su tierra es diferente porque no pisaba Santa Cruz desde hace tres años y la ve “distinta”.
Dejará Ecuador porque cree que ya cumplió un ciclo y ahora le toca trabajar en Bolivia. Nada fue fácil allá. Tuvo que pagar derecho de piso y construir su castillo poco a poco. Lo consiguió y recientemente participó en el reality show Ecuador tiene talento.

Está soltero y piensa casarse y procrear hijos cuando cumpla 35. “¡Quizá tenga cuatro niños!”, dice y sonríe. Esa aún no es su prioridad. Sigue amando las artes dancísticas. Pronto viajará a Miami para también empezar otro proyecto artístico y no descarta abrir su propia tienda de ropa en Bolivia. Sigue “muy sentimental” como antes y agrega: “El artista que no llora, no es artista. El que está loco, no sabe vivir la vida”.