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Si hay un lugar en el país  en el que se ha tomado en serio el trabajo del ilustrador, ese es el Taller Integral de Narrativa Gráfica del Centro Simón I. Patiño. El curso, que nació en 2016 y ya ha formado a una promoción de historietistas y profesionales del dibujo, tiene en marcha una segunda y ya han seleccionado a un tercer grupo de estudiantes que desde el martes 6 de marzo aprenderá las herramientas y los secretos de este arte que muchas veces ha sido y es minimizado, pero que tiene una vigencia notable.  

El curso tiene una duración de 18 meses , que  están divididos en   seis módulos, con una duración de tres meses. 

El dibujante Andrés Ibáñez es  docente y  coordinador general del taller. Cuenta que el interés por especializarse en la narrativa gráfica  es cada vez mayor. Este año, por ejemplo, recibieron 40 aplicaciones, de las que se eligieron 20 para ser parte de las clases. 

“La selección se basa en el nivel de compromiso que tienen ellos con sus propios dibujos, con sus historias. Más allá de la técnica o la facilidad de palabra que tengan para escribir, nos interesa que  sean personas que van a cumplir con el curso y no lo van a dejar a medias. Por eso les pedimos una carta en la que ellos dan sus razones de por qué quieren ser autores de historietas”, explica Ibáñez, que agrega que han recibido a alumnos con un nivel de dibujo de baja calidad, pero de alta creatividad, y eso para ellos es lo fundamental.  

“El dibujar bien es algo que se trabaja o en lo que uno puede mejorar siempre. Dibujar bien no va solo por nacer con talento, sino con las ganas y la creatividad, que eso es lo que hace a un buen historietista”,  indica el dibujante, que en la labor de docencia está acompañado por otros experimentados ilustradores, como Pablo Miño, Felipe Porcel, Miro Bazoalto, Juan Carlos Porcel, Cecilia Delgado y Noel Castillo.   

Edades 
Uno de los requisitos para tomar el curso es tener 17 años,  pero  en lo que va del taller han tenido dos excepciones, ya que aceptaron a  dos chicos de 15  años “porque tenían  un  nivel excepcional no solo de creación de historia, sino también de dibujo. Ellos fueron aceptados porque su nivel era alto, pero debían pasar a un nivel profesional para consolidarse”, indica Ibáñez. 

Las clases 

La primera etapa del taller se basa en darle las herramientas para que puedan crear historias creativas y generar en ellos la habilidad de construir mundos, personajes y que aprendan acerca de la historia de la historieta y cuál es el presente y las tendencias actuales.

La segunda etapa está enfocada en la producción y edición de historietas, dibujo en digital, edición digital y el examen final es una producción conjunta que se traduce en un libro con la compilación de los trabajos de todos los alumnos.
Este año, por ejemplo, se lanzará el primer libro de la primera promoción del taller en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz.

Debe saber que

Primera promoción
Se graduó en 2017. Es un grupo de 17 personas de diferentes edades y estilos. Sus trabajos serán publicados en un libro.

Cómic Lab
El taller tiene el primer laboratorio de dibujo y animación digital de la ciudad, que cuenta con 10 máquinas PC con tabletas digitalizadoras.  

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