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El primer ministro David Cameron irá el viernes a informar a la reina de que puede formar gobierno después de su victoria en unas elecciones que hicieron de los nacionalistas escoceses la tercera fuerza nacional.

Cameron cumplirá con la formalidad y se reunirá con Isabel II en el palacio de Buckingham a las  para recibir su permiso para formar gobierno. Las últimas proyecciones de las elecciones del jueves daban a su partido la mayoría absoluta en la cámara de los Comunes, con de 328 escaños de los 650.

Los resultados definitivos, a falta del recuento de 16 circunscripciones, daban a los "tories" 319 escaños y 228 a los laboristas.

Los nacionalistas escoceses obtuvieron 56 de los 59 diputados en juego en Escocia, y los demoliberales 8, los mismos que los unionistas norirlandeses del DUP.

El Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP) de Nigel Farage lograba de momento sólo un diputado, uno menos de los que tenía hasta ahora.

Fue "claramente una gran noche para el Partido Conservador", dijo el líder de los "tories" antes de regresar a Downing Street, donde podrá seguir viviendo con su esposa e hijos.

El recuento de los votos no concluirá hasta primera hora de la tarde del viernes.

Los resultados hacen muy difícil la continuidad del líder laborista Ed Miliband, que habló de "una noche muy difícil y decepcionante para los laboristas" y pidió disculpas.

Los primeros indicios de la avalancha conservadora empezaron con un sondeo a pie de urna difundido al cierre de los colegios electorales y con el anuncio de su victoria en circunscripciones muy disputadas, como Nuneaton, Swindon North y Warwickshire North.

Esta vez, a diferencia de la anterior, en que tuvo que gobernar con los demoliberales, Cameron lo hará en solitario y podrá cumplir la promesa electoral más trascendente para sus vecinos: convocar un referéndum de salida de la Unión Europea antes de que acabe 2017.

La noche rompió lo que todos los sondeos, sin excepción, habían pronosticado, un empate entre los laboristas y los conservadores que hubiera dado pie a semanas de difíciles negociaciones para formar gobierno.

La mayoría absoluta en el Parlamento británico se sitúa en 326 diputados, la mitad más uno de los 650 que lo integran.

"Es un resultado sorprendentemente bueno para Cameron", dijo a la AFP Ian Begg, profesor de la London School of Economics.
El sondeo a pie de urna de las grandes cadenas de televisión BBC, ITN y Sky que sorprendió por su diferencia con todos los de la campaña ya había acertado el resultado en las dos últimas elecciones.

El rugido del león escocés

La nacionalista escocesa Mhairi Black, de 20 años, se convirtió en la diputada británica más joven desde 1667 al ganar el escaño de Paisley y Renfrewshire, cerca de Glasgow.

Black se impuso a un peso pesado de la política británica, Douglas Alexander, el coordinador nacional de campaña de los laboristas, una victoria que simboliza el gran triunfo del Partido Nacional Escocés y la práctica extinción del laborismo escocés, otrora dominante en Escocia.

"Me comprometo a usar esta voz no sólo para mejorar Escocia sino para lograr políticas progresistas para beneficio de todo el Reino Unido", dijo Black en su discurso de aceptación.

También perdió su escaño Jim Murphy, el líder de los laboristas escoceses.

"Esta noche ruge un león en Escocia, un león escocés", dijo un exultante Alex Salmond, que regresa al parlamento de Westminster tras el varapalo del referéndum de independencia.

El "no" le llevó entonces a dimitir como jefe del gobierno regional y líder del SNP.

La victoria conservadora y la eclosión nacionalista escocesa, que en la anterior legislatura tenía sólo 6 diputados, puede acabar propiciando un referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea y otro sobre la independencia de Escocia.

La derrota en el primer referéndum de independencia acabó siendo positiva para el SNP, que cuadriplicó sus militantes y ha hecho desaparecer del mapa a los laboristas, otrora fuerza política dominane en Escocia.

Los laboristas han pagado haber llevado entonces el peso de la campaña para mantener a Escocia en el Reino Unido, con figuras como el ex primer ministro Gordon Brown, escocés.

La bolsa de Londres se felicitó de la victoria conservadora con un progreso de 1,61% de su índice principal, combinado con una subida de la libra en los mercados internacionales de divisas.

"El fin de la incertidumbre y el mantenimiento de algo que se asemeja al statu quo se traducirán por una subida a corto plazo" en los mercados británicos, estimó Barclays.