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Solo porque estaban decididos a rendirles pleitesía, las más de 20.000 personas que asistieron al rencuentro con el rey de la bachata pasaron por alto que Romeo Santos hubiera aparecido a las 23:50. Y cuando lo hizo fue interpretando Inocente. "Gostoso...", dijo el moreno entre gritos ensordecedores de sus fanáticas.

Cada movimiento de su pelvis fue celebrado como si fuera una danza sagrada de las romeístas.

Fue con el güiro, las congas y los bongós que este neoyorquino de ascendencia dominicana conquistó su reino. Se escucharon canciones como Mi amigo, Un segundo, Loco, Cancioncitas de amor, Veneno e Infieles, Soberbio. Y en sus monólogos de galán despachó frases como: "Ustedes se van a ir y van a hacer el amor, pero van a pensar en mí".

Las parejas bailaron durante todo el show al ritmo del género caribeño.
La larga espera valió la pena cuando las fans se subían en las sillas a bailar, no les importaba que los guardias las bajasen, no escatimaron en sus gritos, enviaban regalos al escenario, y tenían pancartas declarándole su amor.

Romeo fue el rey y Santa Cruz fue su castillo por una noche,

Romeo Santos en un despliegue espectacular de sus músicos y de tecnología visual

Romeo Santos en un despliegue espectacular de sus músicos y de tecnología visual.