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El norte de Chile atrapa a sus visitantes en lugares cargados de historia y cultura. Lejos del comercio, la ciudad portuaria de Iquique, guarda sitios sorprendentes. Además de recorrer la costa durante una puesta de sol sobre el mar, la zona ofrece mucho para disfrutar. 

En la región de Tarapacá, a 45 kilómetros al sur de Iquique aún se levantan las oficinas de las salitreras Santiago Humberstone y Santa Laura, construidas en medio del desierto más árido del mundo y declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por Unesco en   2005.

Llegar a Humberstone nos remonta a la era del salitre, uno de los ingredientes de la Guerra del Pacífico, y nos lleva a lo que hoy es un pueblo fantasma, testigo de este auge y de las comodidades que llegaron hasta la pampa desértica. El sitio habla de un extinto éxito económico: los yacimientos de caliche se encuentran localizados en medio del desierto, lo que obligó a miles de personas a soportar este clima inhóspito y generó una industria y un modo de vida muy original.

Los denominados hijos del salitre conforman la Corporación Museo del Salitre, que tienen como misión preservar y difundir el patrimonio cultural natural. Santiago Humberstone -llamada originalmente La Palma- tubo población cercana a los 3.500 habitantes, reflejando una época de gloria para muchos y de sacrificios para muchos otros.

 

2. Un paseo en la zona costera. Es lo que muchos aprovechan durante su visita a la ciudad chilena de Iquique.

Los geoglifos 
En la comuna de Pozo Almonte, a 94 kilómetros de la ciudad de Iquique se encuentran los geoglifos , que son representaciones artísticas que reflejan el pasar y sentir de los distintos grupos humanos, que habitaron la región en tiempos prehispánicos. 

El sector de los geoglifos de Cerros Pintados fue declarado Monumento Histórico en 1969  y las figuras rupestres plasmadas en sus laderas conforman el sitio de mayor magnitud del norte de Chile y el segundo más importante de Latinoamérica después de Nazca. Se han identificado más de 450 figuras distribuidas en 60 paneles a lo largo de 3 km, que fueron creadas bajo las técnicas del mosaico y el raspado.

Son una de las expresiones más enigmáticas que presenta el desierto tarapaqueño. Según estudios, su creación data entre los años 400 al 1.400 D.C, y de acuerdo con expertos, es posible establecer algunos contactos y relaciones culturales con Tiwanaku. 

Ruta del vino en Santiago 
El Valle de Casablanca es privilegiado por sus condiciones naturales, que permite excelentes cultivos de viñedos. En ese sector está la Estancia El Cuadro, que fue construida como un centro enoturístico, y es centro de uno de los sectores vitivinícolas más famosos del mundo, a casi una hora de la capital, Santiago.

Para los que no quieren alejarse de la la zona metropolitana de Santiago, Aquitania es una viña boutique que se encuentra a los pies de la Cordillera de los Andes, en pleno Valle del Maipo Alto. Allí se puede ver como se maduran vinos de calidad, algo imperdible en una visita a Chile.

Geoglifos de Pintados. De la Reserva Nacional del Tamarugal. Está a 94 km de Iquique. Tiene 60 paneles, a lo largo de unos tres kilómetros.