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David Andersen se cansó del maltrato que asegura ser víctima y quiere que el pueblo futbolero sepa el viacrucis que está pasando. El defensor argentino, que fue contratado por Oriente Petrolero en agosto de 2017, denunció que en ese club la dirigencia (algunos, no todos) quieren ‘cansarlo’ para que se vaya sin cobrar lo que le corresponde, de acuerdo al tenor de su contrato.

“Cuando llegué a Oriente me trataban como un jugador, ahora me tratan como cualquier cosa, sin causa alguna”, manifestó el futbolista, que llegó a Oriente justamente por gestiones del presidente, José Ernesto Álvarez, el mismo que ahora –según dijo- pone trabas para que se entrene con el plantel profesional (fue lo que le dijo Néstor Clausen), incluso impidiendo ser tomado en cuenta en el equipo de la reserva, a donde fue derivado con el objetivo de que un día se ‘canse’ y se vaya, renunciando a sus beneficios.

Andersen llegó a Oriente para jugar el torneo Clausura y la Copa Sudamericana contra Atlético Tucumán. Por falta de cupo de extranjeros jugó solo una decena de partidos en el torneo local, además de un partido por el torneo internacional contra los argentinos. Para este Apertura 2018 Clausen le dijo que no lo tenía en sus planes y la dirigencia optó por mandarlo a la reserva.

“Me mandaron al tercer equipo, como basureándome, y por si fuera poco me hacen entrenar al mediodía y ni si quiera me hacen jugar, por orden de alguien”, remarcó.

Como una muestra más de maltrato sicológico, relató que sus compañeros del plantel de reserva ya recibieron el pago del mes de febrero; sin embargo, él no cobró aún los salarios de enero ni de febrero, además de los $us 600 por bono de vivienda que el club se comprometió a pagar, según señala el contrato.

“Ya no tengo ni para comer, por suerte el departamento donde vivo es de un amigo mío (Damián Lizio) y no me cobra porque sabe todo lo que estoy pasando. Si fuera otra persona, ya me hubiera echado a la calle”, señaló angustiado.

Según Andersen, un dirigente del club se acercó para hacerle una propuesta, a su criterio indecente y falto de moral. Le quisieron pagar una tercera parte de lo que le deben, pero además quieren que se vaya del club como si nada, sin equipo y sin trabajo seguro hasta agosto, cuando expira su contrato.

“Yo no me voy a robar nada de Oriente Petrolero, ni siquiera una trenza, pero voy a pelear por lo mío y lo de mi familia”, aseguró el argentino, de 28 años, que tiene contrato vigente con los albiverdes hasta agosto de este año. Cumplido ese plazo, debe volver a Destroyers, donde fue figura y capitán durante siete temporadas y con el que tiene relación laboral hasta agosto de 2019.

“En Destroyers jugué 320 partidos y nunca tuve un acto de indisciplina, pero de Oriente me quieren sacar como si fuera cualquier cosa”, señaló. Dijo también que acudió a Fabol en busca de ayuda, pero allá le propusieron la misma salida que le planteó Oriente, lo que finalmente lo llevó a hacer público su denuncia.