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Al menos 500 personas permanecen hospitalizadas tras el incendio por una explosión de material pirotécnico en un templo de la India, que causó, según el último recuento, 110 muertos, informó este martes a una fuente policial.

Los heridos se encuentran en diversos hospitales del distrito de Kollam, en el estado sureño de Kerala, donde ocurrió la explosión y posterior incendio que acabó con la vida de 110 personas, dijo el inspector de la Policía local S. Shereef.

Detalló que las autoridades todavía están llevando a cabo autopsias y agregó que se ha abierto un caso contra una veintena de acusados por el suceso.

La Policía arrestó ayer a seis personas, entre ellas el presidente, secretario y secretario adjunto del comité administrador del templo Puttingal, por homicidio culposo no equivalente a asesinato, intento de homicidio culposo y desobediencia a una orden pública.

Según el inspector, los detenidos también están acusados bajo la Ley de Substancias Explosivas.

Estos arrestos elevan a doce el número total de detenidos y se suman a otros seis llevados a cabo el domingo por carecer de permisos para manipular el material pirotécnico, según indicó un portavoz de la Policía de Kerala, Sunil Kumar.

Los seis arrestados ayer permanecen en prisión, mientras que los restantes acusados continúan todavía en libertad al cumplirse 60 horas del peor incendio en más de una década en la India.

El fuego comenzó en la madrugada del domingo debido supuestamente a una chispa que cayó sobre un edificio en el que se almacenaban los fuegos artificiales, algunos de ellos muy potentes, y donde las llamas provocaron una enorme explosión, según medios locales.

Kerala tiene en vigor una prohibición de utilización de material pirotécnico por distritos pero las autoridades expiden permisos puntuales para su uso en celebraciones específicas.

Según diversas fuentes, el templo no tenía autorización para realizar la actividad con fuegos artificiales.