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El papa Francisco creará mañana sábado, en su segundo consistorio, quince nuevos cardenales electores y otros cinco no electores, algunos procedentes de países que nunca los tuvieron, en una decisión que tiende a descentralizar la Iglesia.

Como el mismo papa Francisco matizó cuando anunció en enero los nombres de los nuevos purpurados, éstos son "procedentes de catorce naciones de todos los continentes" y "representan el vínculo
inseparable entre la Iglesia de Roma y las Iglesias particulares presentes en el mundo". 

Sólo dos son italianos, aunque Italia sigue siendo el país más representado en el Colegio cardenalicio, y los nuevos cardenales
proceden de países que hasta ahora no los tenían, como Etiopía,
Vietnam, Nueva Zelanda, Birmania, Tonga o Cabo Verde, entre otros.

En la lista de nuevos cardenales están el arzobispo español de Valladolid, Ricardo Blázquez, además de Alberto Suárez Inda,
arzobispo de Morelia (México); el también español José Alberto
Lacunza Maestrojuán, arzobispo de David (Panamá), y Daniel Fernando
Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo (Uruguay).

El único miembro de la Curia romana (el Gobierno del Vaticano) que será hecho cardenal por el papa es el arzobispo francés de origen marroquí, Dominique Mamberti, prefecto del Supremo Tribunal
de la Signatura Apostólica y durante años "ministro de Exteriores"
del Vaticano.

Conformación del Colegio Cardenalicio

Con estos nombramientos, el colegio cardenalicio quedará formado
por 227 miembros, de los cuales 125 serán electores al ser menores
de 80 años, requisito para participar en el cónclave que elige a un
nuevo pontífice.

La ceremonia de creación de los "príncipes de la Iglesia" se celebrará en el interior de la basílica de San Pedro y como requiere el ritual los nuevos purpurados recibirán de manos del papa un anillo, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia, y el capelo cardenalicio, rojo como la sangre de los mártires que dieron su vida por defender su fe.

A cada uno de los cardenales se les asignará en el momento de su 
creación una iglesia de Roma, "como señal de su nuevo deber contraído con respecto al cuidado pastoral de la ciudad corazón del catolicismo en ayuda del pontífice". 

No estará en la ceremonia José de Jesús Pimiento Rodríguez, que
tiene 95 años, e informó que no acudirá por motivos de edad al
consistorio.

Uno a uno, los 20 cardenales se acercarán y se arrodillarán ante
Francisco, quien les impondrá el birrete rojo en sus cabezas
mientras pronuncia las tradicionales palabras destinadas al
nombramiento de nuevos purpurados.

"(Esto es) rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal,
y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el
punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana,
por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la
extensión de la Santa Iglesia Católica Romana", proclamará.

A continuación, Francisco les entregará el anillo cardenalicio
"signo de esa dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión
con la Sede del Apóstol San Pedro".

Tras la entrega a cada cardenal de la "Bula de Creación de
Cardenales"
, la asignación de diaconías y el intercambio del beso de
la paz entre los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio y el papa,
ellos y los fieles rezarán juntos el padrenuestro.

Por la tarde será el momento de los saludos, y los 20 cardenales
recibirán las felicitaciones en varios lugares de la Ciudad del
Vaticano.

Al día siguiente, Francisco presidirá la concelebración de la una
misa en el interior de la basílica de San Pedro, y los días
posteriores cada uno de ellos celebrará la Eucaristía en las
iglesias romanas que les han sido asignadas