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Después de 13 días de vigilia ayer se logró instalar cuatro comisiones de trabajo para debatir las demandas que plantea un grupo de indígenas chiquitanos, como la revisión del estatuto autonómico y la modificación de la distribución de las regalías.
Sucedió un día después de que se diera la reunión de la dirigencia indígena con los asambleístas y el gobernador Rubén Costas, que era lo que más pedían los manifestantes.

Los marchistas aguardaron el inicio de la cita, pues designaron 10 representantes para cada una de las mesas de trabajo (legislativa, de asuntos políticos, de gestión pública y económica). Trabajan con representantes del ejecutivo y legislativo departamental, lo que permitirá ver la factibilidad de los pedidos.

Aunque el jefe de bancada de Demócratas, Marco Mejía, anunció que se levantaba la vigilia y los marchistas quedaban alertas a que se firme un acuerdo de cumplimiento, el cacique general de la Organización Indígena Chiquitana, Justo Seoane Parapaino, dijo que los marchistas optaron por no moverse de las puertas de la Gobernación hasta tener el documento. La lluvia de ayer mojó sus camas y ropas