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En el marco de la conmemoración del Día de la Mujer en el Museo de Arte Originario y Popular de las Tierras Bajas  (Artecampo), se realizó un encuentro entre artesanas dirigentes del campo y de la ciudad. Vinieron de todo el departamento de Santa Cruz, con el propósito de reflexionar en grupo sobre la evolución de sus condiciones como mujeres (artesanas, campesinas e indígenas) desde que iniciaron su emprendimiento social y cultural, hace más de 30 años.

El vivir bien: qué significa vivir bien para nosotras, en el campo y en la ciudad; interculturalidad: cómo se manifiesta en las comunidades, en los diseños, en la identidad. La responsabilidad como eje de la vida de la mujer: familia, trabajo, comunidad, hablar de la cotidianidad; relaciones entre hombres y mujeres: de solidaridad y discriminación; trabajo: lo que una hace la define? Valorización social a partir del trabajo y libertad: en qué consiste la libertad para nosotras o en qué quisiéramos que consista, en el campo y en la ciudad, fueron los temas que conversaron las artesanas durante el encuentro.

Desde 1980, las artesanas de los pueblos del Oriente Boliviano se han organizado para preservar sus tradiciones y sus modos de vida mediante la producción y comercialización de sus productos hechos a mano. El Museo Artecampo, desde mayo de 2017 exhibe lo mejor de la producción artística de indígenas y campesinos, para difundir la riqueza cultural expresada en el Arte Popular y sus historias.
Asistieron mujeres artesanas de:

Ascensión de Guarayos, Ichilo, Isoso, Vallegrande. Asi también de Los Tajibos, Cotoca, Lomerío y Poza Verde.

Historia de vida
Elva Montaño, de la Asociación de Artesanas de Vallegrande, es artesana en chala, hace las muñequitas, y por el momento, presidenta de la asociación. Nació en el norte de la provincia de Vallegrande. Allí vivió toda su infancia hasta que su mamá la llevó a un internado a Cochabamba, porque quedaron huérfanos, ella y sus hermanos (nueve).

Allí salió bachiller y luego ingresó al convento Siervas de María; pidió permiso para visitar a su familia y despedirse de sus hermanos, pero estos la convencieron que se quedara para que apoye a sus hermanas menores que aún estudiaban, y acabó quedándose en forma definitiva. A los 18 años empezó a trabajar como maestra suplente. Un año después se vino a la capital cruceña para estudiar secretariado. Después de algunos años, tiempo en el que se capacitó en Desarrollo de Comunidades y Liderazgo, conoció a su esposo con el que se casó. Ella hoy forma parte de Artecampo.

Se convirtió en una de las primeras maestras artesanas de Vallegrande. Dice que la artesanía, antes de ingresar a Artecampo, era algo no valorado ni reconocido por la sociedad. 

Sin embargo, ahora ve que la gente los identifica a través de sus trabajos. “Estoy convencida de que nuestra artesanía es parte de nuestra identidad y parte de nuestra cultura. Me siento muy orgullosa de ser artesana, porque fue en este arte donde fui formada”, afirma Montaño.