Opinión

Demanda marítima, la hora de la verdad

El Deber Hace 9/19/2018 8:00:00 AM

El 1 de octubre de 2018 marcará un hito histórico para Bolivia dado que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya dictará su fallo definitivo sobre la demanda interpuesta por nuestro país contra la República de Chile por el centenario conflicto marítimo.

Se cerrará así un ciclo que se inició en marzo de 2013 cuando el presidente Evo Morales anunció la presentación de un proceso ante el máximo tribunal internacional para que se obligue al vecino país, tal como lo prometió en diversas ocasiones de la historia diplomática entre ambas naciones, a abrir una negociación que permita restablecer la cualidad marítima boliviana a través de un acceso pleno al océano Pacífico, perdido tras una guerra injusta a fines del siglo XIX.

Bolivia acudió ante el Tribunal de La Haya con argumentos sólidos por considerar que su derecho a un acceso soberano al mar sigue siendo conculcado por Chile en contradicción con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

En estos cinco años, ambos países tuvieron la oportunidad para presentar sus alegatos y posiciones respecto del diferendo.

Bolivia argumenta que, en los últimos cien años, Chile accedió a negociar para otorgar un acceso soberano al mar para nuestro país y que eso generó ‘derechos expectaticios’ que hoy debe cumplir a través de una negociación de buena fe.

Por el contrario, la posición chilena niega cualquier conflicto pendiente entre ambos países, desconoce aquellas ofertas unilaterales y se ampara en el cumplimiento único y exclusivo del Tratado de Paz de 1904.

Ahora es el turno de la CIJ para decidir si Bolivia o Chile tienen la razón en base al derecho internacional. En caso de ser favorable para Bolivia, el fallo de la CIJ no restablecerá directamente el acceso territorial boliviano en el Pacífico. Solo se expedirá sobre si es legítimo y legal obligar a Chile a una negociación.

Es atinado señalar que la demanda contó con el respaldo político y jurídico de todos los sectores de la sociedad y es el reflejo de la unidad del pueblo boliviano sobre su legítimo derecho al restablecimiento de su cualidad marítima. Sin embargo, es fundamental mantener una prudente cautela respecto de sus resultados y de la perspectiva geopolítica que se abrirá después del 1 de octubre. Chile es un país vecino y hermano de Bolivia, y todos debemos hacer votos para que, a través de un diálogo serio y civilizado, ambos pueblos puedan resolver sus conflictos pendientes.