Escucha esta nota aquí

El talento le ganó una batalla a la fuerza en un duelo de candidatos al título. Francia impuso su mayor repertorio futbolístico ante el aguerrido Uruguay y se instaló en las semifinales de la Copa del Mundo 2018.

Francia fue un equipo con todas las letras frente a un Uruguay que, sometido al asedio constante, se refugió delante de su zona defensiva, trató de cerrar espacios y sorprender con salidas rápidas.

Los franceses se apoderaron de la pelota desde un inicio y atacaron en todo momento, utilizando las diferentes variantes de ataque que le permiten jugadores desequilibrantes, veloces y hábiles; controlaron las acciones en todo momento y se mostraron siempre con mayores posibilidades de éxito.

La prestancia de Pogbá, las sutilezas de Griezmann, más la habilidad desconcertante de Mbappé, fueron determinantes para ejercer dominio en el campo de juego y superar la fortaleza defensiva uruguaya sostenida por el oficio de Godín y la vitalidad de Giménez.

Pese a su dominio y superioridad, le costó llegar al gol porque la retaguardia charrúa no cometía errores. Pero, como no hay sistema perfecto, un par de fallas le permitieron a Francia encontrar el camino a las semifinales.

Primero se equivocó Bentancur en salida, cometió una falta y le dio la posibilidad del tiro libre que aprovechó Varane para ganar en el juego aéreo. Después lo hizo Muslera en un potente remate de Griezmann, y se acabó la historia de Uruguay en el Mundial.

Uruguay hizo lo suyo, con mucha hombría y dignidad, pero, en el fútbol, con solo el corazón no alcanza, sobre todo cuando enfrente hay un equipo en serio,  sólido, talento y muchos argumentos futbolísticos.

Francia resultó vencedor por amplio margen en este duelo de estilos y se prueba el traje de candidato. Pero no hay tiempo para distracciones, porque en un par de días tiene otra batalla que afrontar.