La batalla contra el cáncer es cada vez más dura para Carlos Chávez, expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol, que sigue luchando por su vida en una clínica especializada en San Pablo, Brasil, donde se encuentra desde enero de este año. La familia se aferra a la fortaleza del hombre que estuvo al mando del balompié nacional durante nueve años.

“La situación es crítica. Carlos fue ingresado a terapia intensiva porque debido a las fuertes quimioterapias tuvo problemas de insuficiencia renal y también le afectó el corazón, por lo que la situación se complicó”, señaló Édgar Chávez, hermano del expresidente de la FBF, que llegó recién de Brasil.

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La recaída de Chávez posterga su trasplante de médula, que está programado por los médicos que están a cargo, ya que el objetivo ahora es estabilizarlo para que pueda recuperar energías.

“Los médicos están sorprendidos por la fortaleza de mi hermano, por sus ganas de vivir. Nosotros también tenemos esperanzas, aunque es muy grave el caso”, reconoció Édgar.

Mientras estaba detenido en la cárcel de Palmasola, Chávez fue diagnosticado con cáncer en la pelvis el año pasado, por lo que tuvo que ser internado en la clínica Incor, donde estuvo un par de meses hasta viajar a San Pablo, en enero de este año.

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El extitular de la FBF es acusado por la Fiscalía del Estado por actos de corrupción en los años que estuvo al mando de la máxima entidad del fútbol nacional, debido a eso fue detenido en julio de 2015, aunque el caso sigue en proceso.