Al menos 18 personas murieron en un ataque con armas blancas y una bomba contra un control policial en la región noroccidental de Xinjiang, después de que el Gobierno chino prohibiera a la población de esta conflictiva zona de China cumplir con el ayuno durante el Ramadán.

Según informó hoy Radio Free Asia (RFA), medio financiado por Estados Unidos, el suceso ocurrió el lunes en la ciudad de Kashgar, centro histórico y cultural de los uigures, la etnia mayoritaria en Xinjiang de religión musulmana y comúnmente enfrentados a los han, la mayoritaria en el país y frente a los que dicen sentirse discriminados.

Al parecer, el ataque comenzó cuando un coche aceleró al llegar al control policial y el conductor golpeó a un policía con el vehículo y le rompió una pierna.

"Dos sospechosos salieron entonces del coche y mataron con cuchillos a otros dos agentes que habían acudido a ayudar a su compañero", declaró un oficial de una comisaría de Policía cercana, al medio Turghun Memet.

Los agentes de tráfico, que no portaban armas, pidieron refuerzos pero cuando llegaron, según Memet, tres sospechosos más habían llegado al lugar con una moto con sidecar (carro lateral) y atacado el control con explosivos, matando a tres agentes e hiriendo a otros cuatro, según la versión del oficial.

En ese momento, la Policía armada mató a 15 sospechosos "que consideramos terroristas", aseguró. Un policía de una comisaría de Kasghar confirmó el ataque, pero no precisó el número de fallecidos.

"Algunos están diciendo que se mató a todos los sospechosos, mientras otros dicen que algunos resultaron heridos y fueron trasladados a un hospital", dijo a RFA ese agente, bajo la condición de permanecer en el anonimato, y precisó que "entre tres y ocho mujeres estaban involucradas en el ataque".

En estas circunstancias, precisó, se restringe mucho la información de lo ocurrido y ni siquiera se dan detalles a la Policía.

Ataque durante el Ramadán 

El agente destacó que el ataque se había producido en el mes del Ramadán y que había tenido un "gran efecto" en los habitantes de la ciudad. "La situación es muy tensa ahora mismo", añadió. 

Un vendedor de comida que trabaja cerca de la zona donde ocurrió el suceso relató otra versión de lo ocurrido.

"Vi a gente corriendo para salvar sus vidas en todas las direcciones cuando la Policía comenzó a disparar, incluidas muchas mujeres que estaban llorando", dijo a RFA, y rechazó que alguna mujer estuviera involucrada en el ataque.

Otras versiones

Un funcionario ya retirado, que también rechazó identificarse, precisó que había oído de la Policía que "28 personas murieron en el incidente, incluidos 6 atacantes y 3 policías, mientras que el resto era personas que pasaban por allí".

"Parece que los agentes de Policía que llegaron al lugar tenían pánico o estaban alentados por la política de mano dura, porque comenzaron a disparar indiscriminadamente y mucha gente que no tenía ninguna relación con el ataque murió", agregó la fuente.

Este exfuncionario consideró que el incidente había sido una respuesta a las "extremas" restricciones impuestas en el mes del Ramadán.

"Si esas restricciones hubieran sido impuestas en otras partes musulmanas del mundo, habrían ocurrido incidentes sangrientos a gran escala, pero los uigures no tienen cómo defenderse y esta es la reacción", comentó.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lu Kang, rehusó hoy confirmar esta información, aunque añadió que el Gobierno chino tiene la "responsabilidad" de frenar "este tipo de actividades violentas y terroristas".

"El Gobierno tiene la responsabilidad de tomar acciones firmes para detener este tipo de actividades violentas y terroristas, salvaguardar la paz y la estabilidad de Xinjiang, así como la seguridad de las personas y sus propiedades", añadió el portavoz de Exteriores, en una rueda de prensa en Pekín.