Opinión

De la amargura a la esperanza en Navidad

El Deber Hace 12/24/2017 10:04:00 AM

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Bolivia llega con amargura a la Navidad. Hace muchos años que el país no concluía el año en medio de tanta turbulencia y tanto descontento social.

El último y doloroso episodio tiene que ver con los enfrentamientos entre médicos y policías, como consecuencia de la falta de diálogo y de acuerdos y como efecto de la aprobación del Código del Sistema Penal aprovechando el rodillo oficialista y sin que se hubieran agotado las negociaciones. Las calles están cargadas de gases lacrimógenos, de bloqueos y de marchas, mientras en las redes sociales hay clamor por una solución que indique que el Gobierno es capaz de escuchar, de manera que no se cierre en la propuesta de la ministra quien ha dicho que “están abiertos al diálogo, pero que no van a cambiar nada de lo que ya ha sido aprobado”.

A menos de un mes de la Nochebuena, Bolivia recibió la noticia de la sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional que da luz verde a Evo Morales para que sea candidato a la Presidencia indefinidamente, dejando a un lado la voluntad del soberano, que el 21 de febrero de 2016 dijo No a esa posibilidad. El fallo sacó a las calles a miles de ciudadanos, la mayoría jóvenes, que rechazan la vulneración de los principios democráticos; pero, a pesar de las protestas, el MAS proclamó candidato al presidente en un acto de masas en Cochabamba y su militancia declaró el inicio de la campaña electoral, aunque faltan casi dos años para los comicios.

Esta Navidad, por segunda vez, llega sin el segundo aguinaldo para los asalariados formales, pero también con la noticia de que este año Bolivia creció menos que en la última década y que aumentó el déficit fiscal (más gastos que ingresos en las arcas del Estado). A pesar de ello, también se supo que el Gobierno autorizó subir 9,9 millones de bolivianos al presupuesto del enorme palacio presidencial en construcción.

La Navidad ha estado precedida por noticias agobiantes. La mayoría de los ciudadanos de este país anhelamos vivir en democracia, con respeto a las leyes y, sobre todo, a los bolivianos. Lamentablemente, los sentimientos de paz y armonía han sido reemplazados por angustia e incertidumbre en los hogares.

Pero es bueno retornar al espíritu que inspira esta celebración cristiana: el nacimiento de un salvador, el resurgimiento de la fe y de la esperanza. Es precisamente esto lo que se debe hacer en los hogares, sabiendo que la realidad se construye con lo que aporta o deja de aportar cada individuo. Que los sueños de libertad, de democracia y de paz sean la contribución consciente de cada persona, que no sea la indiferencia o el individualismo egoísta. Solo así tendremos un 2018 en el que la queja sea sustituida por la acción concreta en pos del futuro que se anhela.