Doña Emilia Ogaya Gutiérrez fue una de las primeras enfermeras que sirvió en tiempos de la Guerra del Chaco y ya pasó el siglo de existencia, cumplió 101 años.

Una de sus nietas, Edith Pinto Ogaya, que fue a visitarla comentó: “Mi abuelita es fuerte, ha perdido tres hijos y dos nuera. Si no fuera su fe en Cristo, habría desfallecido. Sin embargo, ahí la tenemos muy bien, llena de ganas de vivir, de buen talante, como ella nos cuenta que los aconsejaba a los soldados que atendía en la Guerra del Chaco”.
El peso de los años se convirtió en ella en un banco de experiencia que, combinado con la fe en Dios, lo utiliza para brindar consejos. Ella lee la Biblia y en sus conversaciones cita los Evangelios.
“Pido a Dios que me siga dando fuerzas para agradecer a la gente que me visita, de la cual me siento muy agradecida”, expresó.

Recuerda que en tiempos de la Guerra del Chaco remendó muchos uniformes de soldados. “Ojalá nunca más haya eso, que ya pasó. Fue muy doloroso vivirlo. Les pido a los jóvenes que sean buenos para que la gente los recuerde bien por sus actos” / WC