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El municipio de Viacha (La Paz) está de fiesta. La población de casi cien mil habitantes, que en su mayoría se dedica a la microempresa, a la actividad lechera y a producir papa, quinua y trigo, alista un recibimiento digno de los colegiales que sorprendieron con la creación de un robot buscaminas que ganó el primer lugar en la categoría Junior de la competencia internacional de dragaminas (Minesweepers 2018) celebrada en Madrid esta primera semana de octubre.

Iván Rodrigo Encinas Mercado y Nelson Noel Sirpa Mamani, de 4.° y 6.° de secundaria, respectivamente, del colegio José Ballivián del municipio de Viacha (La Paz), no terminan de creer lo que ha pasado en las últimas horas. Todo fue muy rápido. Con tubos de PVC, ruedas de madera cortadas con un láser y una placa que detecta las minas a una profundidad de hasta 40 centímetros, los chicos consiguieron a duras penas el apoyo económico necesario para cruzar el mar y llegar hasta el Viejo Mundo a concursar.

Compitieron con prototipos de miles de dólares, pero el suyo, que les costó 3.000 bolivianos, fue superior. La competencia se basa en robótica humanitaria, es decir, que los robots colaboren a la problemática de las minas antipersonas.

“Cuando se trabaja conjuntamente se puede llegar muy lejos, lo importante es el sentimiento de poder salir adelante, la voluntad que pusieron ellos y su perseverancia”, destacó José Luis Pocoata, director de Educación de la Alcaldía de Viacha.

Los testimonios

“Antes de venir teníamos el objetivo de poder salir en un puesto entre los primeros. Nos preparamos muy bien, aunque nos costó demasiado.
La competencia duró tres días. El martes era en Arganda del rey, en Madrid, ahí eran las pruebas a campo abierto. Nos fue bien, lo hicimos en 10 minutos y (el robot) detectó varias minas.
El jueves era la exposición, era la última etapa, nos fue bien también. El jueves, a las 14:00, se supo los nombres de los ganadores y dijeron los nuestros”, contó entusiasmado Nelson Sirpa, al otro lado del teléfono, aún en suelo europeo.

Según explicó, el campo en el que trabajaron era de 20x20 metros. El robot tenía que ir por ahí en el menor tiempo posible y detectar las minas tanto superficiales como enterradas. Al día siguiente su participación se limitó a exponer cómo estaba hecha la mecánica del robot.
“Nos hemos trasnochado varias veces para mejorar el equipo y nuestro objetivo se ha cumplido”.

Álvaro Flores fue el tutor del equipo, es ingeniero electromecánico y también exalumno del colegio de los chicos. Él explicó que 
la sede va cambiando, el año pasado fue en Malasia (donde estos mismos colegiales clasificaron en la categoría infantil, pero no pudieron asistir por falta de recursos).

Ahora resta aguardar por ellos, llegan el martes, a las 7:00, al aeropuerto de El Alto. El jolgorio ya se está preparando.