Los primeros detalles sobre el repentino ingreso al hospital de Demi Lovato este martes apuntaban a que la cantante de 25 años había sufrido una sobredosis de heroína, mientras se encontraba acompañada de amigos en su casa de Hollywood Hills.

Sin embargo, en las últimas horas, fuentes cercanas a la estrella del pop aseguraron que la intérprete de Sober no había consumido dicha sustancia, una teoría que apoya el comunicado que ha difundido su equipo para anunciar que Demi ya recuperó la consciencia y se encuentra aparentemente fuera de peligro.

"Demi está despierta y acompañada de su familia, que quiere expresar su gratitud a todos los que han enviado su cariño, apoyo y oraciones. Algunas de las noticias que se han publicado son incorrectas y pedimos por favor que se respete su privacidad y que no se especule con su salud. Su recuperación es lo más importante ahora mismo", declaró el representante de Lovato en un comunicado.

En las últimas horas se vio a la madre de la también actriz, Dianna, y a su hermana menor, Madison De La Garza, en las inmediaciones del centro médico Cedars-Sinai, en el que la estrella permanece bajo observación. 

Según las declaraciones de varios agentes de la autoridad con los que habló el portal TMZ, la propia Demi se negó a explicar a los paramédicos que la atendieron en su hogar qué droga había consumido y en la vivienda no se encontraron restos de sustancias ilegales, por lo que no se abrirá una investigación criminal sobre lo sucedido.

Por otra parte, varias fuentes aseguraron al mismo medio que en un primer momento los servicios de emergencia administraron a la joven Narcan, un medicamento utilizado para contrarrestar las sobredosis de opiáceos, como la heroína.

Hasta principios de 2018, Demi era el ejemplo perfecto de que sí se podía recuperar el control de una vida y dejar atrás las adicciones, en su caso al alcohol y a diversas sustancias, pero hace unos meses ella misma confesó en su canción Sober que había sufrido una recaída tras seis años de estar sobria.