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Los técnicos que buscan a Miguel de Cervantes en la iglesia madrileña de las Trinitarias, donde se cree que fue enterrado, comienzan mañana sábado con la fase antropológica y forense que tratará de localizar sus restos óseos en una cripta con una treintena de nichos y varios enterramientos en el subsuelo.

Se prevé que los trabajos duren menos de dos semanas, según explicaron hoy los investigadores Luis Alvial, Almudena García Rubio y Francisco Etxeberria en una rueda de prensa ofrecida en el Ayuntamiento de Madrid, y comienzan después de que el pasado fin de semana se preparase para ello la cripta de la iglesia, de unos diez metros de largo y 5,60 de largo y se tomasen muestras con georradar.

Fue entonces cuando se descubrió que en el subsuelo, a una cota aproximada de 0,90 metros, hay puntos de enterramiento desconocidos hasta ahora y que se van a excavar a partir de mañana junto con los 36 nichos cuya existencia sí se conocía, indicó el georradarista Luis Avial.

La arqueóloga Almudena García Rubio detalló que los técnicos procederán primero a leer las inscripciones funerarias de los nichos, verán qué contienen con cámaras microscópicas y en los casos más interesantes se extraerán los restos para analizarlos en el laboratorio instalado en la misma cripta.

"Empezaremos con una sepultura en el suelo que se veía cedida y con los nichos que están sin pintura, a la izquierda de la pared, que están más deteriorados", indicó la arqueóloga García Cid.

Nadie puede certificar que el padre del Quijote yazca en la cripta porque en el subsuelo de la iglesia hay otros tres puntos de enterramiento cuyo estudio se ha pospuesto para una siguiente fase, pero lo cierto es que el hallazgo de las nuevas sepulturas suscita optimismo entre los investigadores.

Este año se celebra el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" y el año que viene se conmemorarán los 400 años del fallecimiento del escritor.