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La megaobra Nueva Santa Cruz, que es impulsada por el Grupo Empresarial Lafuente (GEL) en alianza con la empresa surcoreana Korea Land & Housing Corporation, de forma sorpresiva se vio paralizada por una notificación de la Gobernación de Santa Cruz, que observó que la misma no cuenta con una licencia ambiental. En respuesta, el GEL impugnó la medida y recurrió al Ministerio de Medioambiente y Agua para que destrabe la situación y les permita seguir.

Los hechos

Cinthia Asín, responsable de la Secretaría Departamental de Desarrollo Sostenible y Medioambiente, explicó que luego de la presentación oficial del proyecto, el domingo 14 de octubre, el lunes realizaron la inspección del lugar y debido a la magnitud de la obra -la primera etapa se construirá en 1.600 hectáreas-, consideraron que era necesaria la licencia ambiental bajo los requisitos de la categoría 2, algo que Lafuente no tenía, pues estaba inscrita en la categoría 3.

Asín explicó que en todo caso ninguna obra puede comenzar si no tiene su licencia ambiental y detalló que una vez enterados de este proyecto realizaron una evaluación y debido a la envergadura del mismo y a sus distintos componentes se optó por otorgarles la categoría 2.

“La categoría 2 requiere de estudios de impacto ambiental analíticos y específicos que tienen que ver con la flora, la fauna hídrico y socioeconómico. Se necesita tener una respuesta de cómo se tratará el tema de los residuos y del agua potable”, explicó Asín.

Ante esta solicitud siempre según Asín, la desarrolladora de proyectos inmobiliarios consideró que no les correspondía la categoría 2 y la impugnó, y solicitó mediante un recurso de revocatoria que la obra sea definida como categoría 3. Al respecto, la Gobernación el 12 de octubre ratifica su posición.

Ante esta situación, el 16 de octubre, los responsables de las obras presentan un recurso jerárquico ante el Ministerio de Medioambiente y Agua donde rechazan la ratificación de la Gobernación.

Ante este escenario, mientras dura el análisis legal y técnico, hay dos opciones: la primera es que desde el Gobierno se dé la razón a la Gobernación cruceña o que opten por apoyar al grupo Lafuente y mantengan la categoría 3, algo que para Asín solo los estaría ayudando a evitar la consulta pública, pues a su criterio, como organismo responsable del medioambiente, igual exigirían a la empresa boliviana presentar una licencia ambiental con los mismos estudios que exigen la categoría 2.

Desde GEL

Stevo Ostoic, vicepresidente del proyecto Nueva Santa Cruz, reconoció que fueron notificados por la Gobernación, aunque aclaró que no realizaron ninguna obra y que sus planes comerciales continuarán.

Ostoic sostuvo que realizaron el trámite de licencia ambiental que fue presentado a la Gobernación y que esta determinó que era categoría 2, algo que, de acuerdo con Ostoic, no corresponde para el tipo de proyecto y que la categoría 3 sería la adecuada.

“En este sentido hemos recurrido a las instancias correspondientes, que es el Ministerio de Medioambiente y Agua, y si nos indican que estamos en la categoría 3, será a partir ahí que presentaremos todos los estudios”, precisó Ostoic, que subrayó que solo iniciarán las obras cuando obtengan la licencia ambiental.

Otro aspecto que hizo notar Asín es que por el movimiento de tierra y mejoras en el lugar sin contar con la licencia ambiental la constructora será sancionada con una multa de $us 9.000, a tiempo de puntualizar que hasta el momento la única obra observada a GEL es la que se va a realizar en Warnes.