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Un estudio publicado en Neurochemistry of Music determinó que la música reduce el estrés y modula los niveles de excitación. Las melodías relajantes (tempo lento, tono bajo, sin letra) reducen el estrés en personas saludables, en pacientes que serán sometidos a colonoscopía, cirugía o algún procedimiento dental. También ayuda a las personas con problemas coronarios.

Estos son otros efectos demostrados en diferentes estudios:

1.- Los rostros neutrales. Incluso fragmentos de música triste o alegre afectan la percepción. Un estudio de la Universidad de Londres mostró que podemos clasificar de manera distinta los rostros neutrales con estos tipos de música. Algo muy interesante que ocurre con la música es que podemos diferenciar entre las emociones ‘percibidas’ y las emociones ‘sentidas’.

2. El ruido ambiental muy, muy moderado. Puede estimular la creatividad. Demasiado ruido es perjudicial.

3. Nuestra decisión puede predecir nuestra personalidad. Se ha probado solo en adultos jóvenes. En un estudio de parejas que pasaron tiempo mirando sus 10 canciones favoritas, se consiguieron predicciones acertadas acerca de la personalidad. Se usaron cinco personalidades: abierta a las experiencias, extrovertida, consciente, agradable y estable emocionalmente.

4. Nos distrae al conducir. La música favorita es la que más distrae. En un experimento, los que escogían su propia música condujeron más agresivamente y cometieron más errores. La música que sugirieron los investigadores fue más beneficiosa que no escuchar nada.

5. Mejora nuestras habilidades motoras. También nos ayuda a razonar mejor. Los niños que aprenden un instrumento también mejoran su vocabulario y sus habilidades no verbales, incluido el análisis de información visual como encontrar similitudes, diferencias, formas, patrones y la identificación de relaciones.

6. La música clásica mejora la atención visual. El efecto se comprobó en niños y en pacientes que sufrieron derrames. El silencio y el ruido blanco no ayudaban